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¿Plusvalía o Ganancia?

El objetivo de este artículo consiste en dilucidar las diferencias existentes entre plusvalía y ganancia, y mostrar que la primera de ellas es equívoca.

Así explica F. Engels, en [1], el concepto marxista de la plusvalía por medio del siguiente ejemplo:

“…Supongamos que el salario semanal de un obrero equivale a tres días de trabajo; si el obrero comienza a trabajar el lunes, el miércoles por la noche habrá reintegrado al capitalista el valor íntegro de su trabajo. Pero, ¿es que deja de trabajar una vez conseguido esto? Nada de eso. El capitalista le ha comprado el trabajo de una semana: por lo tanto, el obrero tiene que seguir trabajando los tres días que faltan para ésta. Este plustrabajo del obrero, después de cubrir el tiempo necesario para reembolsar al patrono su salario, es la fuente de la plusvalía, de la ganancia, del incremento progresivo del capital.

Es importante anotar que el concepto de valor que aparece en el texto anterior se refiere al valor como fuerza de trabajo. Este es un concepto ambiguo pues no es claro cuál es su unidad de medida; uno puede estar tentado a pensar que se mide en calorías, unidades de energía como ergios o jules, cantidades de sudor, medidas en centímetros cúbicos…ctc. El hecho importante es que K. Marx proporciona una definición exacta de dicho concepto; asi dice en [2]:

El valor de la fuerza de trabajo se determina por el valor de los artículos de primera necesidad imprescindibles para producir, desarrollar, mantener y perpetuar la fuerza de trabajo”.

Lo primero que observamos en la definición anterior es que es tautológica o circular, lo que la convierte en una definición inconsistente. No tiene sentido definir la fuerza de trabajo en términos de fuerza de trabajo; en una definición lo definido no puede aparecer en ella. De otra parte, si la fuerza de trabajo se mide por el valor (valor como fuerza de trabajo) de los artículos de primera necesidad imprescindibles para reproducir…, es evidente que estos artículos también se miden en términos del valor de la fuerza de trabajo que justamente se quiere definir. Es, entonces, a todas luces, una definición sin contenido y carente de sentido. Lo interesante de todo aquello radica en que la teoría de la plusvalía está apoyada en el concepto de valor definido por la fuerza de trabajo.

Además de lo anterior podemos darle al ejemplo de Engels otras lecturas y observaremos cómo nos conduce a contradicciones.

La primera observación que podemos hacer del ejemplo es ¿con base en qué argumentos se supone que […] el salario semanal de un obrero equivale a tres días de trabajo?  No es claro acá qué es lo que está midiendo ese salario. Una interpretación que cabe aquí sería que aquel salario le proporciona al obrero los artículos de primera necesidad indispensables para mantenerse en pie y laborando, y que toda aquella fuerza de trabajo semanal se agota al final del tercer día de labores. En ese caso la pregunta os obvia: ¿Con que fuerzas puede el obrero trabajar los otros tres días? En esta vertiente del análisis llegamos a la fatal conclusión que la plusvalía sólo se explica bajo aquella hipótesis que faculta al capitalista de poner a trabajar un muerto.

Otra consecuencia del ejemplo de Engels la podemos visualizar con el siguiente ejemplo hipotético: supongamos que el capitalista dispone de una materia prima que carece de todo valor, digamos arena. El capitalista descubre que separando los granos blancos de los negros obtiene un sílice de enorme valor comercial. Supongamos que contrata a un obrero para aquella labor y que conmovido por la lectura del ejemplo de Engels acepta que le está arrebatando a su trabajador tres días de pura fuerza de trabajo y decide devolvérselos. Llegamos, de acuerdo con la lógica de Engels, a que el obrero termina dueño de todo el sílice producido y al capitalista sólo le queda el “honor” de haber descubierto un método para obtenerlo. Éste es un ejemplo sencillo y extremo que explica el poco aprecio del marxismo por el ingenio y la creatividad. Para el marxismo los recursos naturales están dados, han existido desde siempre, o no son producto de la inventiva humana o dicho ingenio no tiene valor económico. Si el hombre no hubiese descubierto los usos y aplicaciones del petróleo este valioso recurso no pasaría de ser un pegajoso e inútil barro.

Otra lectura del ejemplo de Engels sería que aunque el obrero trabaja los seis días de la semana, el capitalista sólo le reconoce tres. Éso, así expresado constituye la descripción de un robo o una estafa o el incumplimiento de un contrato por parte del capitalista y no la explicación del concepto marxista de la plusvalía. Ya no estaríamos ante un problema económico sino ante un problema judicial. No tiene sentido afirmar que el salario de seis días de trabajo equivalga al trabajo de tres.

Aunque, como ya lo habíamos advertido, la teoría del valor trabajo del marxismo es tautológica y por consiguiente inconsistente, continuaremos “aceptándola” para sacar de ella todas las conclusiones.

Es claro que una misma “cantidad” de fuerza de trabajo puede servir para generar mercancías de distinto valor de cambio. En efecto, con una unidad de fuerza de trabajo de un obrero se puede crear un vestido tosco de albañilería o el vestido de una reina. Por consiguiente el concepto de plusvalía no puede desligarse del valor de cambio de la mercancía que la involucra. En caso de no aceptarse lo anterior tendremos que aceptar que estamos en el caso del robo o estafa con el que iniciamos el análisis.

Las nuevas corrientes del marxismo han abandonado lo que justamente lo caracteriza, cual es la teoría del valor-trabajo. Para las nuevas corrientes de pensamiento marxista todo su análisis se apoya en la vieja teoría del valor de cambio. El valor de cambio es el que nace del libre intercambio entre los diferentes agentes del mercado. El valor de una mercancía no se tasa por la fuerza de trabajo del obrero sino por las leyes del mercado de oferta y demanda. Es bastante curioso que una corriente de pensamiento que abandona el eje central del marxismo, cual es su teoría del valor, continúe proclamándose seguidora del marxismo. Cuando miramos el ejemplo de Engels a la luz de la teoría del valor de cambio el concepto de plusvalía también desaparece y lo que queda es el concepto de ganancia. Ya lo veremos. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? La diferencia radica en que para el marxismo la plusvalía es siempre positiva; el obrero con su trabajo imprime un nuevo valor a la mercancía (su fuerza de trabajo) y por lo tanto el valor final de aquella no puede ser inferior al que tenía antes de la intervención del obrero. En cambio la ganancia, bajo el principio del valor de cambio, puede ser negativa: El valor de cambio de una mercancía puede estar por debajo de todos los valores que sirvieron para su constitución.

Intentemos darle una mirada al ejemplo de Engels desde el punto de vista de los precios y los salarios y bajo el principio de la teoría del valor de cambio. No es nítido cómo se conforma un salario; el salario lo define el empresario con anterioridad a la venta de su producto y con base en sus expectativas de lucro; es un elemento exante del producto, así dicen los economistas. También el salario puede ser definido por leyes nacionales y con criterios diferentes a los de la economía de mercado, por ejemplo la obligatoriedad del salario mínimo.

Tasar la fuerza de trabajo u otra mercancía asignándole un número, no nos brinda ninguna información sobre su significado. Por ejemplo, decir que una camisa vale $20 no es una información satisfactoria hasta tanto no nos digan cuanto vale otra mercancía que nos permita compararlas. Si por ejemplo nos dicen que además un pantalón vale $40, la información empieza a tomar mejor forma puesto que ya sabemos qué relación existe entre los dos artículos. Es por ello necesario que en el análisis de la plusvalía conozcamos de otro valor que permita compararlos.

Para continuar con el ejemplo de Engels y traducir el salario del obrero en términos de días, supongamos que tenemos establecidos el salario semanal del obrero (en reemplazo de la fuerza de trabajo), el numero de días de la semana (seis en este caso) y el valor de cambio total de la mercancía producida. Por ejemplo: si el salario semanal del obrero lo estimamos en $48 y la mercancía producida por aquel salario en $96, concluímos, siguiendo a Engels, que el salario diario que el capitalista pactó con el obrero es de $16 y que lo que se le está pagando es lo correspondiente a tres días. En la lógica de Engels, entonces, la plusvalía será la diferencia, ésto es, tres días.

Supongamos ahora que la mercancía producida tiene un valor de $72. Como el salario del obrero permanece constante, razonando como antes, llegamos a que el salario diario del obrero es de $12 (72/6=12) y la fuerza de trabajo del obrero quedará ahora representada por 4 días (48=4x12). Llegamos entonces a que, en la lógica de Engels, la plusvalía cambia de tres días a dos días.

Si, como en los casos anteriores, consideramos que la mercancía producida tiene un valor de cambio de $144, llegamos a que la plusvalía será de cuatro días. Así sucesivamente, si la mercancía vale $48 no habrá plusvalía y si su valor de cambio es menor de $48 tendríamos plusvalía negativa. La plusvalía negativa no tiene sentido bajo la teoría del valor trabajo del marxismo puesto que para él la incorporación de fuerza de trabajo a una mercancía aumenta el valor de ésta y nunca lo disminuirá.

Vemos, entonces, de los casos anteriores, que para un mismo salario podemos tener infinitas asignaciones de plusvalía, lo que hace que dicho concepto sea indefinido y equívoco.

La conclusión que sacamos del anterior análisis es que el concepto marxista de plusvalía es erróneo. Lo que existe es la ganancia que cuando es negativa se llama pérdida. Es importante advertir que aun cuando en casos particulares la ganancia es negativa (pérdida) en el agregado casi siempre es positiva, en caso contrario no podríamos explicar la creación del capital. Pero también, es con el concepto de valor de cambio que podemos explicar las grandes quiebras económicas. Por lo tanto aquella ganancia no puede ser mirada como un despojo de los derechos del obrero a favor del capitalista, cómo intenta explicarlo la plusvalía. La mirada que debe dársele al salario es como un insumo constitutivo de la producción  y su valor no influye más que los otros componentes del precio final de la mercancía.

Referencias

[1] F. Engels, El Capital de Marx, http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe2/mrxoe210.htm

[2] K. Marx, Salario, precio y ganancia,  http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/65spg/index.htm

Categorías:Economía
  1. septiembre 29, 2007 a las 2:55 pm

    Este artículo tiene varios errores de comprensión de la teoría marxista. Incluso, una persona que no conozca bien a Marx, pero con formación en lógica, se dará cuenta de los problemas de este artículo.

    En primer lugar, parece una inconsistencia por parte del autor de este artículo el decir que una definición es inconsistente por ser tautológica. Tautológico en el sentido más tradicional y elemental de la palabra, es algo que es consecuente, pero muy obvio. En el peor de los casos, se reduce a una repetición de la misma idea (por ejemplo, “el círculo es redondo”). Por lo tanto, por definición, lo que es tautológico *es consistente*. No se puede alegar que una definición es inconsistente porque es tautológico.

    En segundo lugar, el autor no se está dando cuenta de lo que está tratando de definir Marx. En la definición de Marx citada, Marx no está definiendo la fuerza de trabajo, sino *el valor* de la fuerza de trabajo. Por lo tanto, no hay problema en hablar de “fuerza de trabajo” en la definición. Problema sería si Marx estuviera definiendo lo que es “fuerza de trabajo”. Por lo tanto la definición de *valor* de fuerza de trabajo no es carente de sentido.

    También parece malentender lo que Marx y Engels hablan del salario y del plustrabajo. La fuente de riqueza del capitalista y del salario del obrero se halla en la actividad del trabajo. De hecho, el padre de esta teoría es Adam Smith, no es Marx. No se puede decir que Marx se sacó esto de la manga. El punto que quiere hacer Engels es que en esos tres días el proletario produce el equivalente al salario que lo va a alimentar durante *esa semana*. Es decir, en esos tres días, el obrero produce lo que él come en esos tres días de trabajo *y* en los tres días de plustrabajo. Así que el proletario, presumiblemente, no se va a morir de hambre durante el resto de la semana. En esos tres días produjo lo equivalente para poder subsistir con todo lo necesario para poder vivir. Lo que sucede es que en los próximos días de la semana, él va a producir riqueza al burgués. El plusvalor (o la plusvalía) es lo que se produce en el plustrabajo, es decir, en la cantidad de trabajo que hace el proletario que sobrepasa al valor equivalente al de su salario. De otra manera, no podríamos explicar claramente de dónde el burgués obtiene su riqueza. Quisiera también informarle al autor que esta tesis todavía sigue siendo cierta, aún dentro de las teorías económicas actuales, y que no hay nada inconsistente o contradictorio en ello.

    El ejemplo de la arena es simplemente, desde el punto de vista marxista, un disparate y nota la falta de comprensión de la teoría de Marx por parte del autor. El burgués o capitalista no es aquel que “descubre” algo. El burgués se define en el marxismo como aquel que es *dueño* de los medios de producción. Por lo tanto, utilizando el ejemplo, él es dueño de la arena (de los granos blancos y negros) y de los medios tecnológicos que permiten separarlos. Lo que él hace es que compra la fuerza de trabajo en el mercado, prometiendo un salario a un obrero a cambio de su fuerza de trabajo. El burgués sigue siendo dueño de los medios de producción y de la materia prima. Lo que hace el proletario es llevar a cabo un trabajo en el que el obrero deposita el valor de su trabajo en la mercancía. Este valor va a ser la fuente tanto del salario del obrero como del plusvalor.

    El burgués no es equivalente al descubridor. Los dueños de la compañía Goodyear no inventaron la rueda. Según la teoría marxista, Goodyear sí es dueña tanto de la materia prima (a menos que se la compre a otra compañía o a otras personas), y de los medios de producción de ruedas. Los obreros que trabajan en Goodyear, lo que hacen es depositar su trabajo en el proceso de producción y, por ende, genera riqueza a los dueños de Goodyear.

    El alegato de que “El valor de cambio es el que nace del libre intercambio entre los diferentes agentes del mercado.” es muestra de que el autor jamás se ha leído “El capital”, y menos la obra “Salario, precio y ganancia”. El valor de cambio para Marx (como para otros economistas, incluyendo Adam Smith) expresa la cantidad de trabajo de depositada en una mercancía. Marx, contrario a lo que alega el autor, tiene en cuenta la oferta y la demanda. La discute extensamente en “El Capital” y lo discute también en “Salario, precio y ganancia”. De hecho, el autor ignora la importantísima diferencia entre valor y precio (distinción importante hecha por Adam Smith y que Marx sostiene en todo momento).

    Una mercancía tiene un valor objetivo que se expresa en el precio. El precio que expresa el valor objetivo de una mercancía es el precio natural de la mercancía. Este “precio natural” hay que distinguirlo del “precio del mercado”. El precio natural sigue siendo uno y el mismo, pero es *el precio del mercado* el que varía. **El precio de mercado** es el que fluctúa de acuerdo a la oferta y la demanda. A veces fluctúa por debajo del precio natural, a veces por encima del precio natural. Pero, sostienen tanto Smith como Marx, que cuando la oferta y demanda se nivelan, el precio natural es igual al precio de mercado.

    En cuanto al alegato que el plusvalor no es lo mismo que la ganancia, el autor, denuevo, parece no haber leído “El Capital” y otras obras fundamentales de Marx con respecto a este tema importante. El plusvalor es el valor que genera el obrero cuando se le resta el equivalente al valor de su salario. Sin embargo, esta mercancía se tiene que *vender* en un mercado (de otra forma, no sería mercancía: toda mercancía tiene valor de uso y valor de cambio). Si no se vende, entonces ocurre una superproducción de mercancías, y, de acuerdo con Marx, el burgués termina sin su dinero (y claro, los obreros terminan desempleados). Tampoco el autor tiene en cuenta otras distinciones importantísimas entre plusvalor absoluto y plusvalor relativo, la renta de la tierra, entre otros.

    El resto del artículo, con todo y los ejemplos, no son más que consecuencias de estos malentendidos por parte del autor.

    • octubre 8, 2014 a las 3:51 pm

      No acostumbro responder a los comentarios sobre los artículos que escribo. No obstante quiero hacer algunos comentarios sobre lo que responde el lector: Primero, una tautología, o una definición circular, no agrega nuevos conocimientos. Si dentro de la definición incluyes lo que quieres definir, simplemente no estás diciendo nada, no has avanzado ni un ápice. Por ejemplo, si dices que un circulo es una figura geométrica que es circular, simplemente no estas proporcionando información alguna. Ese error lo comete Marx en su definición de valor fuerza de trabajo.Segundo, es cierto que la teoría del valor trabajo fue formulada por Adam Smith, lo que ha constituido un grave error que se propagó en todo el pensamiento económico hasta nuestros días, según parece. Todo aquello es conocido como una teoría objetiva del valor que ha sido refutada por la revolución marginalista. Y es una lástima que el marginalismo haya necesitado de tantos años para ver la luz porque la teoría subjetiva del valor ya había sido formulada en los siglos XVI y XVII por la escuela de Salamanca que los marginalistas del siglo XIX desenterraron. Es importante observar que el primer tomo del capital de Marx fue publicado en en 1867, los marginalistas le hicieron caer en cuenta a Marx de su error el cual prometió remediar. Marx muere 16 años después, 1883, sin solucionar el error de su teoría del valor trabajo.Marx, después de su primer tomo, nunca más trabajo en su obra magna.Es necesario reconocerle a Marx su honestidad intelectual,entendió plenamente el error en que había incurrido. Los otros dos tomos del Capital los publica Engels años después de la muerte de su mentor con base en notas sueltas y dispersas escritas por Marx. Engels, que más que académico era un agitador social, poco le importaba las objeciones a la teoría del valor trabajo.

  2. Alejandro
    agosto 31, 2008 a las 5:19 pm

    Que poco pensado, hay muchas teorias que refutan la teoria del plusvalor de Marx, pero al menos tienen fundamentos teoricos consistentes, aunque no la logran superar, pero esta explicacion realmente ni siquiera logra tener un buen funamento teorico.

  3. julio 15, 2009 a las 9:14 pm

    que tipo tan bruto, este articulo es como los paisas le venden gato por liebre… a leer mas con solo leer la primera parte de la fuerza de trabajo ya me dio pereza leer un analisis tan absurdo

  4. denis arévalo
    marzo 17, 2012 a las 6:32 am

    creo que el analisis de marx es esplendido aunque la realidad o su apariencia a veces lo deja a uno perplejo (la ideologia) pero creo que a estas alturas de la humanidad falta un analisis ecologico economico de hasta donde puede crecer o de que forma puede crecer una sociedad sin comerse la naturaleza, que sería el fin de grandes sectores de la realidad humana

  5. Sergio
    abril 19, 2013 a las 4:14 am

    Es la primera vez que aprendo mas sobre un tema con el comentario sobre una nota-Pedro Rosario- que por el contenido del autor de nota.
    Muy claro lo tuyo Pedro.

  6. miguel
    octubre 7, 2014 a las 7:43 pm

    Un punto importante en esta discusión es que la unidad de medida de la teoría marxista no es la plusvalía, ni su discusión sobre “el tiempo de trabajo socialmente necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo” que es la categoría de análisis que pretende estudiar la persona que escribió el artículo. Para Marx la unidad de medida de capitalismo es la mercancía y la fuerza de trabajo se incluye como la única mercancía que puede ofrecer el proletario al mercado.

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