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El luddismo reencarna en Colombia

El luddismo fue un movimiento obrero que tuvo su auge a principios del siglo XIX y cuyo supuesto precursor y lider fue Ned Ludd. Sus seguidores aseguraban que eran las máquinas y la tecnología las responsables del desempleo y del deterioro de la dignidad del trabajador. Fue por ello que muchos de los seguidores de dicho movimiento resultaron acusados de la destrucción de máquinas hilanderas en Nottingham (Inglaterra), lo mismo que en Lankashire y Yorkshire, en donde la revolución industrial alcanzó sus mayores logros. Aunque el luddismo se extendió por todo Europa y su auge y decadencia se dieron rápidamente, no por ello ha desaparecido de la mente de destacados economistas que parecen desconocer aquella vieja historia y se convierten en sus abanderados convencidos.

El luddismo ya lo tenemos en Colombia y en el corazón de acatados economistas. El domingo 5 de agosto de 2007 el periódico EL TIEMPO, en su sección económica, publicó un artículo titulado: Las máquinas, ahora culpables del desempleo. La queja comienza por afirmar que las máquinas son las responsables de que 460000 personas no tengan empleo. Una connotada senadora de la república se quejaba y afirmaba que “el ejemplo más claro es el de las máquinas de café. Ahora con la revaluación salen baratas y han llegado a las empresas en reemplazo de las señoras que antes lo preparaban y servían”.

No puedo afirmar que la senadora proponga la destrucción de las máquinas de café, cómo lo hicieron los obreros de Nottingham, pero no dudo que está muy cerca de proponer la prohibición de su importación y/o construcción local.

Muy por el contrario de lo que afirman nuestros luddistas criollos, las máquinas y el desarrollo tecnológico son el motor del crecimiento económico y la generación del empleo. El uso de la maquina genera empleos entre las personas que las diseñan y construyen y, evidentemente también, entre quienes las operan y mejoran. Los oficios y tareas que hoy en día se realizan sin el uso de las máquinas no se diferencian de los que se hacían en épocas prehistóricas; son oficios sin ningún significado cuando pensamos en crecimiento y desarrollo. Aún en el caso de trabajadores no calificados, sus tareas están ligadas al uso de algún tipo de maquinaria. Basta con pasearnos por plazas de mercado y almacenes para advertir que detrás de cada producto que vemos en los anaqueles hay una máquina que intervino en su elaboración.

Gary Becker estima que el 70% del capital industrial de las empresas norteamericanas está representado en capital humano calificado. Es impensable que todo aquel potencial creativo pueda lograr sus metas sin el uso de máquinas y desarrollos tecnológicos.  Si hay algo que diferencia al ser humano del resto de las especies vivientes es el uso de instrumentos, es por ello que resulta aterrador que aparezcan influyentes economistas y dirigentes políticos proponiendo políticas luddistas, que, cómo lo hacía J.J Roesseau, exaltan las épocas primitivas del estado salvaje.

Otro de los argumentos que los luddistas esgrimen para apoyar su postura es la pérdida de “la dignidad del trabajo”. Ellos consideran que no es humana ni digna, además enajenante, una labor realizada con el uso de una máquina. No me imagino cómo puede ser “digno y humano” trabajar en la construcción de una autopista o cualquier obra de infraestructura sin el uso de las máquinas.

El luddismo es una postura ideológica difícil de defender por ridícula, contra evidente  y opuesta a la naturaleza humana. No obstante es una de esas ideas zombis  que se niegan morir. Pero, aunque parezca imposible, ronda en las cabezas de despistados dirigentes políticos que se creen los salvadores de la especie humana.
   

 

 

Categorías:Economía
  1. José Benegas
    agosto 16, 2007 a las 3:49 am

    Tenemos nuestros propios luddistas en la Argentina. Podríamos agregarles “bo” adelante y en nuestro propio lunfardo los estaríamos describiendo mejor.

    Uno de ellos es el ex presidente Eduardo Duhalde que en pleno siglo xxi creía que las máquinas eran un problema.

    Muy precisos tus argumentos. Agregaría algo que hay que tener en cuenta que es que el empleo de una máquina o de trabajo humano directo depende de las preferencias del mercado. Los precios determinan cuando es más productivo invertir en una máquina y cuando no es necesario, del mismo modo que nuestros propios precios nos dicen si nos conviene comparar una procesadora de alimentos o usar un cuchillo para picar la cebolla. Todo depende de a cuanto estén las procesadoras, a cuanto los cuchillos y a cuanto nuestros salarios.

    Digo esto porque hace tiempo escribí que el llamado derecho laboral, las supuestas “protecciones al trabajador” generan una ventaja comparativa artificial a favor de la utilización de artefactos, de manera que si hay una preferencia por una máquina que no pretende que se le subsidie el embarazo, entre otras ventajas, es precisamente por culpa de los supuestos protectores del trabajo.

    Pensemos que lo mismo pasaría si nos obligaran a dar vacaciones a los cuchillos u ocuparnos de proveerles una cierta cantidad para aportarlas a un sistema jubilatorio. La procesadora de alimentos se impondría hasta por razones psicológicas.

    Señores laboristas y luddistas. Las de ustedes son profecías autocumplidas.

    Un placer descubrir este blog.

  2. ANELIZ
    febrero 21, 2008 a las 6:21 pm

    ES MUY BUENA LA INFORMACION

  3. fede
    septiembre 26, 2008 a las 12:36 pm

    Creo que hay una mala interpretación del luddismo. evidentemente tanto el que escribe la nota como el comentarista argentino no saben nada acerca de la alienación. El luddismo (que no es mi ideologia) apunta a un combatir la alienación de una forma no alienada. Por eso lo entiendo y lo respeto. Justo abajo de la nota sobre luddismo se encuentra un articulo acerca de Juan de Mariana donde se lee:la ley debe circunscribirse a reprimir asesinatos, violaciones, robos, secuestros y fraudes. Como argentino y latinoamericano sabemos que esto no sucede. Tanto el modo de preocucción como la ley pertenecen a la cultura burguesa por ello entiendo la actitud luddica. Sólo que ustedes sin saberlo estan más alienados de lo que piensan. Eso esta claro en su discurso cuando se lee acerca de los oficios sin el uso de maquinaría:son oficios sin ningún significado cuando pensamos en crecimiento y desarrollo. Personalmente no estoy encontra de las maquinas creo que deberian ser utilizadas de otra manera al igual que resto de la tecnologia, tanto en la industria como en la ciencia. gracias. fede

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