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El Bitcoin y la Liquidez

Hace unos días, Francisco Capella publicó en la página del Instituto Juan de Mariana tres artículos sobre la novedosa moneda virtual Bitcoin. (Bitcoin I, Bitcoin II y Bitcoin III). Tuve la oportunidad de intercambiar opiniones con el Dr Capella cuando en su segundo artículo se refería al Bitcoin como un activo ilíquido en virtud de ser muy nuevo y de allí su volatividad.  El Dr Capella define la liquidez de la siguiente manera, y lo cito: la liquidez es estabilidad de valor, que tiene relativamente poco que ver con la fraccionabilidad.

No es muy clara aquella definición de liquidez si la comparamos con las propiedades que definen la liquidez. Así: Las características de un activo líquido son: 1) Se puede vender rápidamente. 2), aun se venda rápidamente, se tiene una mínima pérdida de valor y 3) se puede vender en cualquier momento. No veo como la estabilidad de valor pueda englobar las tres propiedades anteriores, aunque es obvio que la volatilidad de un activo va en detrimento de su liquidez.

Lo que sí observamos en la clásica definición de liquidez es que ella se presenta como una  relación binaria entre activos. No tiene sentido considerar la liquidez como una propiedad absoluta de un activo dado, la liquidez se mide como el grado de convertibilidad de un activo A en otro activo B. Si, por ejemplo, el activo A es más aceptado en el intercambio que el activo B entonces decimos que A es más líquido que B. Así las cosas, es claro que el activo más liquido que existe es el dinero. Mas, no obstante, su liquidez puede verse muy disminuida si pierde fracionabilidad. Veamos por qué.

Como la liquidez del dinero no la podemos mirar con relación a él mismo (no tiene ningún sentido el intercambio de un euro por otro euro) es necesario, entonces, analizarla con su relación a los otros activos del mercado. Comienzo con una pregunta: ¿por qué (con relación al dinero) son más líquidos los ladrillos que componen a una casa que la casa misma?  La respuesta es obvia y pasa por la fraccionabilidad, es más fácil vender ladrillos que la casa entera. Por lo tanto, la alta fraccionabilidad del dinero es lo que, además, le otorga la capacidad de intercambio por bienes y servicios. Es decir, la fraccionabilidad del dinero es una condición necesaria para su liquidez. Claro, no es condición suficiente pero sí tiene que ver, y mucho, con la liquidez. Contrario a lo que afirma Capella en su artículo.

El Bitcoin es un programa computacional de código abierto que corre en redes P2P y diseñado en 2009 por Satoshi Nakamoto, (que parece ser el seudónimo de su autor o autores), que habrá de funcionar como dinero descentralizado (no existe un banco central que lo regule y manipule) y que hace de él una de sus mejores características.

El programa está diseñado para producir veintiún millones de monedas bitcoin en un lapso aproximado de 150 años y que se consiguen por la resolución de problemas computacionales que progresivamente se van volviendo más y más complejos en la medida en que las monedas son halladas. Por analogía con la producción de oro, este proceso es conocido como minería bitcoin.

Es claro que sólo veintiún millones de monedas, y conseguidas en tan dilatado período de tiempo, están muy lejos de convertirse en dinero estable y generalizado. La cotización del bitcoin con relación al dólar se haya hoy en el mercado mtgoxUSD a  US $128.8 por bitcon y se han “extraído” hasta hoy alrededor de once millones de ellos.

Si suponemos que hoy estuvieran en el mercado los veintiún millones de bitcoins y ellos constituyeran un dinero amplio y generalizado, tendríamos que la economía que ellos representan sería lo correspondiente a 2704.8 millones de dólares. Una cifra insignificante. Es por ello que podemos pensar que en el hipotético caso en el que el bitcoin se convirtiese en dinero generalizado, el valor de cada uno de ellos, con relación al dólar, el euro, o cualquier moneda conocida, será realmente inimaginable. Por lo tanto la moneda bitcoin será casi inmanejable e inútil en las transacciones comerciales. Veámoslo con un simil: supongamos que la única unidad de medida de longitud está plasmada en una cinta que tiene una longitud de un kilómetro y que además no tiene marcas de subdivisiones. Entonces no podríamos conocer la estatura de los seres humanos ni la altura de los edificios…etc, tendríamos una unidad de medida absolutamente inútil.

Para visualizar lo anterior imaginémonos lo que podría suceder si la unidad del euro o el dólar tuviese una capacidad de compra equivalente a decenas de millones de ellos, en ese caso las transacciones en el mercado serían imposibles y por lo tanto ese dinero perdería inmediatamente toda liquidez.

Los diseñadores de la moneda Bitcoin, conscientes de aquella dificultad, fraccionaron la moneda hasta ocho cifras decimales (cada fracción es conocida como satoshi, en honor a su creador) entonces todo el proyecto Bitcoin lo podemos estimar en 21 por diez elevado a la potencia 14 de satoshis. Una cifra enormemente grande. Para que el lector se forme una idea del tamaño de aquella cifra basta decir que esa cantidad en segundos es lo que le queda de vida a a nuestro sol.

La moneda bitcoin ha tenido muy buena acogida por razones obvias: primero, es descentralizada, esto significa que no existe un banco central que la regule ni banco comercial que haga las veces de intermediador, lo que hace que los costos transaccionales sean muy bajos. Segundo, al tener un número limitado de unidades monetarias hace de ella una moneda deflacionaria dándole el caracter de un inmejorable depósito de valor, y tercero, al ser el bitcoin una moneda privada puede verse libre de cargas impositivas de gobiernos voraces.

Cualquiera que sea el dinero que las sociedades humanas adopten, todos tienen una de las siguientes dos caraterísticas: deflacionario (como el bitcoin) o inflacionario (como el dinero fiduciario e inclusive el dinero respaldado en oro u otro metal u otra mercancía) En el primer caso, es necesario darle una enorme fraccionabilidad para que no pierda liquidez. En el segundo caso es necesario aumentarle la cantidad de sus unidades para mantenerle su liquidez, con el agravante de que dicho aumento no puede ser muy grande porque también así perdería su liquidez.

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  1. enero 15, 2015 a las 6:37 pm

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