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El multiplicador keynesiano: Los peligros del ceteris paribus

Como es bien conocido, uno de los argumentos centrales de la teoría económica de John Maynard Keynes, expuestos en su obra capital La teoría general del empleo, el interés y el dinero, proviene del establecimiento de las relaciones existentes entre el gasto general Y, también llamada demanda agregada o PIB, el consumo agregado C, la inversión agregada I, el interés, las exportaciones (agregadas), las importaciones (agregadas) y el gasto público G, agregado también.

En este artículo nos concentraremos en la argumentación keynesiana que hace uso de la igualdad Y = C + I + G. Es muy abundante la literatura sobre aquella polémica ecuación, tanto defensores como críticos han expuesto argumentos y contra argumentos desde el mismo instante en que La teoría General  fue publicada en 1936. Es  sorprendente que un libro de 413 páginas, tan mal escrito y con tantas ambigüedades haya sido, y sigue siendo aún, el libro de cabecera de muchas generaciones de economistas. Digo ambigüedades porque el uso de agregados le introduce al análisis económico unos equívocos que permite variadas y contrarias interpretaciones de la argumentación económica.

Unas pocas son:

1.El gasto público G proviene de los recursos que le han retraído a consumidores e inversores, por lo tanto no se entiende que a los elementos constitutivos de la economía real, como son consumo e inversión, se le agregue un elemento exógeno que los deteriora.

2.Como ya lo anoté, el tratamiento económico con base en agregados introduce una homogeneidad de los elementos analizados que distorsiona y opaca toda la argumentación. Por ejemplo, no son homogéneos ni igualmente significativos el consumo e inversión en obras de arte que en casas de habitación o productos alimenticios básicos.  El crecimiento económico depende siempre del crecimiento de algunas pocas ramas del diario acontecer económico y no de todas.

3.El gasto público G, que ejecuta el gobierno de turno, difícilmente consulta sobre cuáles son aquellos elementos económicos de mayor importancia en los que hay que gastar. Esta politización del gasto siempre conlleva a despilfarros y corrupciones. No creo que haya algo más disruptivo del acontecer económico que el gasto público.

Pero lo que más me interesa en este artículo es hacer una crítica de la ecuación en los mismos términos del pensamiento keynesiano, anotando que la gran trampa en el análisis de aquella ecuación la encuentro en el uso del ceteris paribus,tan común en los textos de economía.

Lo que quiero demostrar en este artículo es que un aumento generalizado del gasto público G conlleva irremediablemente a una caída de la demanda agregada.

Como los argumentos que utilizo son, entre otros, argumentos matemáticos, invito al lector a seguir el siguiente enlace: multiplicador

Categorías:Economía
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