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La Macroeconomía del Capital: Otra mirada

La economía, como la geometría, es el arte                                                                     de razonar correctamente sobre figuras mal hechas

La macroeconomía basada en el capital (MBC) es una teoría económica muy propia de la Escuela Austríaca de Economía (EAE) que se inicia a finales del siglo XIX con Carl Menger y fue desarrollada por su alumno Eugen von Böhm-Bawerk y continuada después por su discípulo Ludwig Von Mises y su talentoso seguidor Friedrich A. Von Hayek.

La confrontación de la MBC y la macroeconomía basada en el trabajo (MBT), iniciada por John Maynard Keynes y sus seguidores, constituye la mayor confrontación ideológica del siglo XX, y extiende sus ramas al siglo XXI sin dar muestra de extinguirse. Las propuestas contenidas en MBT tienen una descomunal aceptación en el mundo moderno en virtud de la acogida que le ha dado la Social Democracia. Es una teoría que invita al equipo gubernamental a intervenir la economía, otorgándole la responsabilidad del crecimiento económico.

Es interesante advertir, casi paradójico, que Hayek y Keynes, quienes eran amigos, que vivieron las mismas épocas de depresión y de auge económico, que padecieron las dos grandes guerras, hayan llegado a diagnosticar, y proponer soluciones, el problema económico de forma diametralmente opuesta. No cabe la menor duda que el debate Hayek vs Keynes fue, y lo es ahora, el más sonado debate académico-económico de toda la historia de ésta, la ciencia triste, como la llamó Thomas Carlyle.

Sería casi imposible, y no es el propósito de este artículo, citar y reseñar toda la literatura que se ha escrito, y se escribe hoy, sobre aquel apasionante debate, en el que destacados economistas participan con mucho talento y fogosidad.

Los economistas gustan de exponer sus argumentos con el uso de gráficas porque ellas son sugestivas y de rápida comprensión. La MBT tiene su famosa gráfica IS LM, llamado el modelo macroeconómico Hicks – Hansen, en cambio la MBC carecía de un modelo satisfactorio hasta cuando en 1976 Roger W Garrison desarrolló un método gráfico para explicar la teoría MBC y consignado en un ensayo que tituló Austrian macroeconomics: a diagramatical exposition. Finalmente Garrison amplió su exposición en un famoso libro titulado Time and money: the macroeconomics of capital structure. En la figura se muestra los tres esquemas ensamblados que usa Garrison en su análisis,

grafica

La tradicional macroeconomía del capital hace uso de la función de producción Y=f(K,T) en donde K determina el capital y T el trabajo. Esta visión macroeconómica no distingue entre los diferentes elementos constitutivos del capital y el trabajo dándoles un carácter de homogeneidad que le impide un análisis detallado de la macroeconomía.

Como una respuesta a aquella visión tradicional de la macroeconomía, la teoría de la macroeconomía basada en el capital se ocupa de las relaciones profundas que existen entre el ahorro, la inversión, el consumo, la tasa de interés y el carácter temporal de la producción. La importancia de la teoría reside en que explica el crecimiento económico y los ciclos de auge y depresión que son recurrentes en todas las economías de los países.

Quienes han hecho importantes avances en MBC lo han hecho con explicaciones verbales o, como nos la ofrece Garrison, en forma gráfica. Yo creo que esas maneras de explicar la teoría puede ser mejorada con el uso de herramientas matemáticas sencillas que aportan exactitud y transparencia argumental. Ese es el objetivo del presente artículo.

Primero es necesario hacer algunas advertencias importantes que ambienten la metodología que emplearemos en este trabajo. No es propio de la EAE hacer uso de argumentos matemáticos en sus explicaciones, ello es debido al impropio rechazo que sus fundadores le imprimieron a sus discusiones y al abuso que muchas escuelas de pensamiento económico han hecho de la matemática obscureciendo innecesariamente sus argumentos. No obstante creo que muchos de los cultores de la EAE se ponen de espaldas de uno de los instrumentos más valiosos del pensamiento humano.

No existen relaciones matemáticas precisas y bien definidas entre ahorro, inversión, consumo, tasa de interés y producción. No existe, por ejemplo, una fórmula matemática que relacione la tasa de interés y la inversión, o la tasa de interés y el consumo, etc, pero es saludable pensar que sí existen tales relaciones aunque nunca lleguemos a conocerlas. Esas relaciones que, en modelos matemáticos, pudiesen ser representadas por curvas complicadas, las podemos aproximar por expresiones lineales que simplifican los análisis. Este será el método que optaremos. Cómo se sugiere en la figura, una curva la podemos aproximar a una línea recta.

curva-aproximada

Sabemos cuatro relaciones entre aquellos conceptos:

1.Un incremento del ahorro hace descender la tasa de interés.(efecto de oferta y demanda de dinero)

2. Un incremento de la tasa de interés hace descender la inversión. (efecto de oferta y demanda de dinero)

3. El ahorro se compone del consumo y la inversión.

4. Un incremento de la inversión hace descender el consumo. (ley de preferencia temporal)

Denotaremos con R la tasa de interés, con I la inversión, con A el ahorro, con C el consumo y con P la producción, que se mide, ésta última, en tiempo o en número de etapas necesarias en la producción de bienes de capital o de consumo. Las relaciones anteriores las modelamos de la siguiente forma

R + m.A = α      (1)

R + n.I = β         (2)

A – I – C =0       (3)

C + s.I = γ           (4)

en donde m, n, s, α, β, γ son parámetros positivos.

Puesto que α es constante, de la ecuación (1) se deduce que un incremento del ahorro A implica una disminución de la tasa de interés R, ello corresponde al punto 1) anterior. El mismo argumento aplica para las relaciones 2), 3) y 4) con relación a las ecuaciones (2), (3) y (4) respectivamente. Observemos que la ecuación (4) es la expresión analítica que hemos escogido para caracterizar la frontera de posibilidades de producción (FPP).

La matriz del sistema de ecuaciones anterior es

1

m

0

0

1

0

n

0

0

1

-1

-1

0

0

s

1

El determinante de la matriz anterior es d = -n + m(s-1). El sistema lo podemos simplificar, sin perder generalidad, haciendo los parámetros m = n = s =1. Observamos que el sistema, así simplificado, está unívocamente determinado ya que la matriz que define el sistema tiene determinante no nulo d = -1. Llegamos, entonces, a que las soluciones del sistema de ecuaciones son:

R + A = α           (5)

A = γ                  (6)

I = β – α + A     (7)

C = α – β           (8)

De otra parte, en una economía real el consumo C no puede ser nulo, por lo tanto de la ecuación (8) obtenemos que α > β.

La tasa de interés R = α – γ debe ser considerada como la tasa de interés natural conseguida con nuestro sistema de ecuaciones. Garrison asume en su esquema que el triángulo hayekiano formado por el tiempo o las distintas etapas de producción P, en el cateto horizontal, y el consumo C en el cateto vertical, define la tasa de interés como la pendiente de hipotenusa del triángulo. En ese caso tendríamos que P = C/ R y constituye el enlace entre la producción, la FPP y el mercado de fondos prestables. Esto es,

P = C/ R      (9)

P = C/(α-A) = (α – β)/(α-A)      (10)

Son varias las conclusiones que podemos extraer de la ecuación (9) y (10). Primero observemos que el parámetro α denota la máxima tasa de interés del mercado, ésto es: cuando el ahorro A = 0; el parámetro β denota la máxima tasa de interés del mercado aplicada a la inversión, ésto es: cuando la Inversión I = 0. Entonces el consumo C está determinado por la diferencia de aquellas dos tasas de interés.

Conclusiones

De la ecuación (10) concluimos que

1). Un incremento en el ahorro voluntario A implica que el denominador (α-A) de la ecuación (10) disminuye, ésto es: α – A > α – (A + ε), con ε > 0. Por lo tanto las etapas de producción P se alargan. Además, por la ecuación (7), la inversión I se incrementa.

2). También, una disminución del ahorro voluntario A implica un acortamiento de las etapas de producción P. Además, por la ecuación (7), la inversión I disminuye.

En términos de la tasa de interés R, las dos conclusiones anteriores las podemos expresar así:

3). Con una disminución de la tasa de interés R, las etapas de producción P se alargan. Además, por la ecuación (2), la inversión I se incrementa.

4). Un incremento de la tasa de interés R implica un acortamiento de las etapas de producción P. Además, por la ecuación (2), la inversión I disminuye.

Los casos 1) y 3) son conocidos como una economía de crecimiento o expansiva. Los casos 2) y 4) como una economía regresiva.

Otras conclusiones

De la ecuación (10) se desprende que

5). Un incremento de la máxima taza de interés aplicada a la inversión, β, lleva a una disminución del consumo C y un acortamiento de las etapas de producción P.

6). Una disminución de la máxima taza de interés aplicada a la inversión, β, lleva a un aumento del consumo C y a un alargamiento de las etapas de producción P.

El caso 5) nos conduce al peor escenario que puede vivir una economía. Es casi al que se puede vivir en un estado de guerra, una situación en la que ni se produce ni se consume.

Por el contrario, el caso 6) es el más esplendoroso: se presenta un alargamiento de las etapas de producción y un incremento en el consumo lo que indica una expansión de la FPP. Veámoslo: El consumo está definido como C = α – β. Si hacemos que β disminuya, digamos β – ε, ε > 0, tendremos un nuevo consumo C1 = α – ( β – ε ) = C + ε. Ahora, como la FPP esta definida como C = – I + A, obtenemos que la nueva FPP queda como C1 = – I + A + ε Es decir la frontera de posibilidades se ha expandido, lo que indica un sano crecimiento económico. Es importante anotar que se trata de la misma situación cuando lo que consideramos es un incremento del ahorro voluntario A + ε, ε > 0. Es decir: una rebaja en las tasas de interés o un incremento en el ahorro voluntario producen el mismo efecto macroeconómico.

Finalmente, con la expansión de la FPP se advierte un sano fenómeno deflacionario de los precios del consumo. Puesto que el precio del consumo se define como q = A/C, con la expansión de la FPP el nuevo precio del consumo será q1 = (A + ε)/ C1 = (A + ε)/ (– I + A + ε). Es fácil ver que q1 < q. Ello indica que los salarios reales de los trabajadores se ven incrementados.

Ciclos económicos

Para estudiar el fenómeno de ciclos económicos de auge y depresión es importante tener en cuenta que la ecuación (10) P = C/(α-A) nos indica que las etapas de producción P tienen un tiempo, o una longitud de las etapas de producción bien definido, dependen del ahorro voluntario A y del consumo C del momento; no pueden ser alargadas o recortadas arbitrariamente sin que el empresario sufra pérdidas.

La pregunta fundamental es ¿qué sucede cuando el ahorro voluntario A es incrementado artificialmente por una fuente externa, las autoridades monetarias por ejemplo, en una cantidad ε ?, ya sea imprimiendo billetes o con líneas de crédito (Mises llamaba a ese ε crédito circulatorio o como se usa hoy en la literatura crédito creado, nombre que le asignó Fritz Machlup). Lo primero que observamos es que se genera un nuevo alargamiento de las etapas de producción P1 = C/(α-A+ε) y es claro que P1 > P.

Con el alargamiento de las etapas de producción a causa de ese repentino incremento artificial y momentáneo del ahorro que pasa de A a A + ε el empresario es víctima de una desinformación. Veamos por qué: por un lado el empresario observa que las etapas de producción se han alargado. El empresario se siente, por lo tanto, estimulado a iniciar planes productivos a más largo plazo, P1, en virtud de la caída de las tasas de interés R. Pero por otro lado, es claro que ante un incremento rápido y artificial del ahorro A lo primero que se incrementa es el consumo C, la inversión I siempre crecerá más lentamente que aquel. Este incremento repentino del consumo C implica, por la ecuación (4), una caída de la inversión I, y por la ecuación (2) esta caída de la inversión implica un incremento de la tasa de interés R. En este punto el empresario pierde la brújula puesto que no sabrá si la ecuación (9) es confiable ya que no sabrá cuál sera el comportamiento del cociente P = C/ R ya que tanto numerador como denominador están creciendo y ello puede conducir a que P crezca o decrezca.

En el caso en que P decrezca y el empresario haga uso de la primera información que le dice que P1 > P, la trampa está servida.

La nueva FPP, como lo vimos antes, se transforma artificialmente en C1 = – I + A + ε que determina una sobre inversión por parte del engañado empresario quien tiene que pagar los costos en que incurrió en las etapas de producción correspondientes a P1 – P. En este punto la economía se encuentra en auge. Ahora bien, las pérdidas ocasionadas en las etapas de producción P1 – P le implican al empresario un desahorro de recursos δ que puede ser muy grande. Ahora, el Ahorro pasará entonces de (A + ε) a (A + ε – δ), es decir el ahorro se disminuyó y, como lo vimos en el punto 2) de las conclusiones, las nuevas etapas de producción P2 se acortan y la nueva inversión disminuye. Cae, entonces, la economía en fase recesiva. Una nueva intervención de las autoridades monetarias con nuevo crédito creado vuelve a iniciar el ciclo de auge y depresión. También en la fase recesiva se presenta el fenómeno inflacionario de los precios puesto que (A + ε)/ (– I + A + ε) < (A + ε – δ)/ (– I + A + ε -δ) y por lo tanto los salarios reales de los trabajadores disminuyen.

Como bien lo dice Jesús Huerta de Soto en su libro Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos, la enfermedad económica se inicia en la fase del auge artificial (cuando se inicia la fiesta) con A+ε y la recuperación se inicia con la sana recesión A + ε – δ.

 

 

Categorías:Economía

Lo que Thomas Piketty no vió del siglo XXI

En este artículo nos proponemos mostrar cómo, en los primeros trece años del siglo XXI, el crecimiento de las diez más grandes fortunas (nominales) del mundo está por debajo del crecimiento producto interno bruto (PIB) de todas las naciones. Así mismo mostraremos cómo la riqueza de aquellas ha sufrido una desaceleración en todo el período considerado, mientras que el PIB mundial se ha acelerado. Al comparar el desempeño de aquellos dos agregados no dudamos en hablar de la década perdida de las grandes fortunas.

Esto contrasta con el estudio de Thomas Piketty quien, en su libro El capital en el siglo XXI, pretende verificar la tendencia del capital privado a superar el crecimiento de la economía global, aumentando con ello el grado de desigualdad que dice reinar en la economía mundial. Con ello Piketty revive la vieja idea de Karl Marx quien creía que bajo un régimen capitalista la riqueza global terminará en manos de una pocas personas.

El error que cometen muchas personas en sus análisis proviene del uso de razonamientos inductivos. La inducción lógica no puede proporcionar conocimiento cierto. Por ejemplo, si ha estado lloviendo durante los últimos quince días, ello no nos da pié para afirmar que mañana lloverá. Bertrand Russel decía que sólo hay dos clases de lógicas: la deductiva y la mala. La inducción, que comparada con la deducción es muy mala, sólo tiene valor para la formulación de hipótesis, no para llegar a resultados concluyentes. La inducción puede ser el primer paso hacia el conocimiento pero por si sola está muy lejos de concluyentes conocimientos.

Eso es lo que le sucede a Piketty en su estudio cuando compara la riqueza total de las 30 personas más ricas en 1987 con la riqueza total de las 45 personas más ricas en 2010 y observa que dicha riqueza se incrementó en 6.8%, mientras que el crecimiento del PIB mundial lo hizo en 2.1%. Concluir de aquello la existencia de una tendencia al crecimiento de la riqueza de los más adinerados y el empobrecimiento del resto de los no afortunados es, sin duda, un grave error de lógica formal.

Como bien señala Juan Ramón Rallo en su artículo ¿Qué pasó con los superricos de 1987? [1], los ricos de 1987 no son los mismos de 2010, muchas de aquellas fortunas desaparecieron y otras surgieron, refutando una idea implícita en el trabajo de Piketty quien sugiere que la riqueza se reproduce automáticamente sin la necesidad de una empresarialidad de su propietario.

Las muestras estadísticas que muchos economistas escogen, sirven para “demostrar” una teoría, o rebatirla con otras. Si bien Piketty compara lo ocurrido en 1987 y en el 2010 para apoyar sus visiones preconcebidas, bien podemos nosotros, arbitrariamente, mirar que sucedió con las grandes fortunas en la primera década del siglo XXI y “concluir” lo contrario . El período del 2000 al 2012 es muy interesante porque fue la época de grandes florecimientos y grandes catástrofes económicas que muestra, cómo nos lo dice el profesor Rallo, lo difícil que resulta conservar una fortuna.

Los análisis que se desprenden de las estadísticas de la primera década del siglo XXI nos permiten concluir que el desempeño de las diez más grandes fortunas fue calamitoso mientras que el PIB global (la riqueza de toda la humanidad) tuvo un crecimiento armonioso con una ligera caída en el 2009 y una muy exitosa recuperación hasta el 2012.

No obstante sería una irresponsabilidad concluir que estamos ante una tendencia cierta, Lo que mostraremos abajo refleja muy bien lo sucedido en un período de trece años, que si bien es corto es muy significativo económicamente. Lo que sucedió en estos primeros trece años del presente siglo puede repetirse o no, lo único que nos queda claro es que en estos trece años las súper fortunas han tenido un desempeño muy pobre comparado con el PIB mundial.

Sin ninguna duda, el trabajo del profesor Piketty apunta hacia el favorecimiento de políticas estatistas y liberticidas. Lo que a Piketty le preocupa, y a los gobernantes de la social democracia también, es la desigualdad del ingreso y para corregirla propone medidas fiscales exorbitantes. La desigualdad y la pobreza son consideradas por muchos economistas como palabras sinónimas, pero no lo son. Piketty, como Marx, considera que cuando la fortuna de la humanidad esté en manos de un puñado de personas habremos llegado a los extremos de desigualdad. Pero no, se equivocan, en ese hipotético caso la sociedad mundial será rematadamente igual, todos pobres. No en vano Piketty es llamado el Marx del siglo XXI.

Hay un pasaje en el opúsculo Trabajo Asalariado y Capital de Karl Marx que muestra cómo su preocupación no es la pobreza sino la desigualdad, así dice:

Sea grande o pequeña una casa, mientras las que la rodean son también pequeñas cumple todas las exigencias sociales de una vivienda, pero, si junto a una casa pequeña surge un palacio, la que hasta entonces esa casa se encoge hasta quedar convertida en una choza. La casa pequeña indica ahora que su morador no tiene exigencias, o las tiene muy reducidas; y, por mucho que, en el transcurso de la civilización, su casa gane en altura, si el palacio vecino sigue creciendo en la misma o incluso en mayor proporción, el habitante de la casa relativamente pequeña se irá sintiendo cada vez más desazonado, más descontento, más agobiado entre sus cuatro paredes”.

En cortas palabras: la envidia es, para Marx, una poderosa categoría de la filosofía política.

La desigualdad del ingreso no sólo es inevitable, es necesaria. Es la desigualdad del ingreso la que permite la acumulación de capital necesaria para las grandes realizaciones que necesitan las sociedades modernas. Otra cosa muy distinta es la pobreza, las sociedades pueden ser desiguales mas no pobres. Pero las sociedades iguales todas son pobres, ¿será necesario poner ejemplos? Bien lo decía Peter Bauer, la pregunta no es indagar por las causas de la pobreza, la pobreza es inherente a los seres vivos, la pregunta es cómo salir de ella, cómo una sociedad llega a ser rica.

Es bien conocido los nexos compinches del gran capital con las esferas superiores del gobierno. Ese gran capital que busca protección estatal, subsidios, gabelas y ventajas no es el capitalismo del libre mercado que pregonamos los libertarios. Es aquel capitalismo odioso y favorecedor de grupúsculos el que necesariamente termina apoyando los regímenes que desconfían de las libertades individuales. Es en esa dirección en la que se mueve espectacularmente el profesor Piketty.

Resultados

La idea central del artículo es comparar dos cuadros de datos estadísticos, uno referente a las diez más grandes fortunas y el otro correspondiente al PIB mundial. Es pertinente dar algunas explicaciones de los cuadros que presentaremos: En las segundas columnas estamos poniendo los montos totales de la riqueza de las diez más grandes fortunas correspondiente a cada año, lo mismo para el PIB mundial. En las terceras columnas estamos poniendo las variaciones ínter anuales que sufren los respectivos montos. En las cuartas columnas estamos poniendo los porcentajes correspondientes a las variaciones ínter anuales de los distintos montos, indicando con ello los incrementos o disminuciones de las correspondientes cuantías.

La última columna amerita una explicación inmediata, se forma haciendo las diferencias porcentuales ínter anuales, queremos indicar con ello la forma cómo se acelera el crecimiento de la riqueza. Por ejemplo: si de un año al siguiente la diferencia de porcentajes es positiva ello nos indicará cierto “grado” de aceleración de la riqueza que, suponemos, es debido a una acción empresarial exitosa. Si la diferencia es negativa, nos indicará una desaceleración en el crecimiento. Si dos años consecutivos tienen el mismo porcentaje de crecimiento, la aceleración de la riqueza será nula e indica que no se ha experimentado ninguna acción empresarial. Por ejemplo,cuando una persona presta sus recursos a una tasa de interés constante es claro que su capital nominal está creciendo pero su crecimiento no sufre variaciones, es decir, no está acelerado ni desacelerado y por lo tanto, pensamos, que su acción empresarial es pasiva y la calificamos con cero.

Las diez más grandes fortunas
según la revista FORBES [2]

Tabla 1(Las cifras se miden en miles de millones de dólares)

 

Año

monto $

variación $

crecimiento %

Aceleración % por año

2000

255.2

2001

267

11.8

4.4

2002

266.2

-0.8

-0.03

−4.43

2003

217.2

-49

-18

−17.97

2004

255

37.8

17

35

2005

262

7

2

−15

2006

277.4

15.4

5

3

2007

343

65.6

23

18

2008

417

74

21.5

−1.5

2009

253.9

-163.1

-39.1

−60.6

2010

342.2

88.3

34.7

73.8

2011

406

63.9

18.6

−16.1

2012

395.4

-10.6

-2.6

−21.2

5.48%

0.63

promedio

promedio

 

 

PIB nominal mundial
entre el año 2000 y el 2012 [3]

Tabla 2 (Las cifras se miden en billones de dólares, billón como millón de millones )

 

Año

Monto $

Variación $

crecimiento %

Aceleración % por año

2000

32,9

2001

32,7

−0,2

−0,6

2002

33,9

1,2

3,6

4.2

2003

38,1

4,2

12,3

8.7

2004

42,8

4,7

12,3

0

2005

46,3

3,5

8,1

−4.2

2006

50,2

3,9

8,4

0.3

2007

56,5

6,3

12,5

4.1

2008

62,0

5,5

9,7

−2.8

2009

58,7

2,2

3,8

−5.9

2010

64,3

5,6

9,5

5.7

2011

71,2

6,9

10,7

1.2

2012

72,7

1,5

2,1

−8.6

7.7%

0.245

promedio

promedio

 

 

Veamos las comparaciones de las dos tablas:

1. De la segunda columna de la tabla 1 concluímos que el crecimiento de las diez más grandes
fortuna dentro el período de los trece años es del 54.9% Y lo correspondiente al PIB mundial dentro del mismo período de trece años es del 120,9% . Las cifras hablan por si solas, el PIB creció un poco más de 2.2 veces que las grandes fortunas.

2. El promedio del crecimiento porcentual ínter anual del PIB mundial fue 7,7% mientras el de las diez más grandes fortunas fue del 5.48% Es decir el promedio del crecimiento ínter anual del PIB es algo más 1.4 veces del de las diez más grandes fortunas.

3. De la columna 4 de ambas tablas vemos que el crecimiento ínter anual del PIB es completamente armonioso, salvo el período 2000 – 2001 en donde el PIB mundial tuvo un leve decrecimiento del 0.6%. Por el contrario, el comportamiento del crecimiento de las diez más grandes fortunas fue errático y muchas veces catastrófico. Por ejemplo en el período 2008 – 2009 las diez más grandes fortunas tuvieron un lamentable detrimento patrimonial del 39.1%, también tuvieron una gran caída en el 2003 del 18% y otra leve al final del 2012 del 2.6%.

4. Veamos finalmente la quinta columna. Como lo dijimos antes, en ella se consigna la aceleración o desaceleración del crecimiento de la riqueza, esto es, la empresarialidad que la soporta. Como podemos ver en última columna, la desaceleración del crecimiento de las diez más grandes fortunas fue del 0.63%. En cambio la aceleración del crecimiento del PIB mundial fue del 0,245%.

Con los cuatro puntos anteriores en mente llegamos a la conclusión que el PIB mundial en los primeros trece años del siglo XXI tuvo un desempeño luminoso si lo comparamos con las diez más grandes fortunas.

Gráficas comparadas del crecimiento y la aceleración de la riqueza

crecimiento_grace

aceleracion_grace

Comentarios sobre la metodología

Las contrastaciones que hemos hecho entre el desempeño del PIB mundial y las diez más grandes fortunas en los primeros trece años de este siglo son un hecho real ajustado a datos estadísticos confiables. No obstante no podemos afirmar que aquellas diferencias son características permanentes dentro de un sistema capitalista.

Dicho lo anterior, es perfectamente válido una crítica a lo que expusimos, alegando que la muestra que tomamos es muy pequeña y poco significativa; que si tomamos una muestra más grande los resultados obtenidos por el profesor Piketty empiezan a revelarse. Y es claro, a medida que aumentamos el tamaño de la muestra más nos acercamos a los resultados del PIB mundial. Por ello la pregunta obvia es ¿qué tan grande debe ser la muestra de las más grandes fortunas que debemos considerar? O también así, ¿qué tan grande hay que ser para ser considerado uno de los más grandes? También cabe preguntarse ¿por qué no incluir también los capitales medidos en miles de dólares? Creo que es acá en donde el trabajo del profesor Piketty se quiebra y revela un sesgo ideológico, agregado al error de hacer uso de la inducción lógica que, como sabemos, no conduce a certezas.

Agradecimientos

Agradezco al Dr Sebastián Zuluaga de Wake Forest University por la elaboración de las gráficas.

Referencias

[1] http://www.elcato.org/que-paso-con-los-superricos-de-1987

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Milmillonarios_seg%C3%BAn_Forbes#2001_Top_10

[3] http://data.worldbank.org/indicator

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Categorías:Economía

El multiplicador keynesiano: Los peligros del ceteris paribus

Como es bien conocido, uno de los argumentos centrales de la teoría económica de John Maynard Keynes, expuestos en su obra capital La teoría general del empleo, el interés y el dinero, proviene del establecimiento de las relaciones existentes entre el gasto general Y, también llamada demanda agregada o PIB, el consumo agregado C, la inversión agregada I, el interés, las exportaciones (agregadas), las importaciones (agregadas) y el gasto público G, agregado también.

En este artículo nos concentraremos en la argumentación keynesiana que hace uso de la igualdad Y = C + I + G. Es muy abundante la literatura sobre aquella polémica ecuación, tanto defensores como críticos han expuesto argumentos y contra argumentos desde el mismo instante en que La teoría General  fue publicada en 1936. Es  sorprendente que un libro de 413 páginas, tan mal escrito y con tantas ambigüedades haya sido, y sigue siendo aún, el libro de cabecera de muchas generaciones de economistas. Digo ambigüedades porque el uso de agregados le introduce al análisis económico unos equívocos que permite variadas y contrarias interpretaciones de la argumentación económica.

Unas pocas son:

1.El gasto público G proviene de los recursos que le han retraído a consumidores e inversores, por lo tanto no se entiende que a los elementos constitutivos de la economía real, como son consumo e inversión, se le agregue un elemento exógeno que los deteriora.

2.Como ya lo anoté, el tratamiento económico con base en agregados introduce una homogeneidad de los elementos analizados que distorsiona y opaca toda la argumentación. Por ejemplo, no son homogéneos ni igualmente significativos el consumo e inversión en obras de arte que en casas de habitación o productos alimenticios básicos.  El crecimiento económico depende siempre del crecimiento de algunas pocas ramas del diario acontecer económico y no de todas.

3.El gasto público G, que ejecuta el gobierno de turno, difícilmente consulta sobre cuáles son aquellos elementos económicos de mayor importancia en los que hay que gastar. Esta politización del gasto siempre conlleva a despilfarros y corrupciones. No creo que haya algo más disruptivo del acontecer económico que el gasto público.

Pero lo que más me interesa en este artículo es hacer una crítica de la ecuación en los mismos términos del pensamiento keynesiano, anotando que la gran trampa en el análisis de aquella ecuación la encuentro en el uso del ceteris paribus,tan común en los textos de economía.

Lo que quiero demostrar en este artículo es que un aumento generalizado del gasto público G conlleva irremediablemente a una caída de la demanda agregada.

Como los argumentos que utilizo son, entre otros, argumentos matemáticos, invito al lector a seguir el siguiente enlace: multiplicador

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Oferta y Demanda: Una crítica a la Tijera de Marshall

El concepto de oferta y demanda en la economía es bastante antiguo. M Rothbard (1926-1995), en su obra Historia del Pensamiento Económico, nos dice que Tomás de Vio o Tomas Gaetano ( 1469-1534) (el cardenal Cayetano) expone en su obra Comentario a la Suma de Tomás de Aquino que el justo precio es el precio común del mercado, el que refleja la estimación de los compradores y sostiene que el precio fluctuará al cambiar las condiciones de oferta y demanda

También aparecen estos dos conceptos en la obra de Adam Smith, La riqueza de las naciones de 1776; en la de David Ricardo Principios de política económica e impositiva de 1817 y en muchos otros tratados de economía. Pero quizás en la forma moderna se la debemos a Alfred Marshall (1842-1924) quien los lleno de contenido matemático. Lo que hoy es conocido como La tijera de Marshall es la expresión gráfica en la cual aparecen los dos conceptos en forma de curvas. Así:

donde Q indica las cantidades de un bien y P el precio de ellas. La curva descendente es la curva de demanda y la ascendente la de oferta. En los manuales de economía leemos que el punto de corte E es el punto que define el precio y la cantidad real de la transacción entre comprador y vendedor.

Considero que sutilmente se esconden muchos errores conceptuales en la presentación gráfica de las dos curvas, como también errores de orden filosófico que explicaré enseguida.

Antes de continuar debemos recordar que en sociedades de libre mercado el precio se define como un acuerdo entre comprador y vendedor. Es en este contexto en el que se enmarca nuestro análisis.

Empecemos con los detalles técnicos utilizados en la representación gráfica:

1. Cualquier persona que tenga alguna familiaridad con los gráficos en planos cartesianos, entiende que sobre el eje horizontal (abscisa) se pone la variable independiente, en este caso la variable Q, y en el eje vertical (ordenada) se pone la variable dependiente, en este caso la variable P. Por lo tanto las curvas que vemos en la figura anterior, representan funciones de la forma P(Q ). Es por ello que, por ejemplo, en la curva de demanda estaremos diciendo que si las cantidades demandadas Q aumentan, su precio P disminuye. Cualquier economista nos dirá que estamos leyendo mal el gráfico porque lo que se quiere decir es que cuando los precios aumentan las cantidades demandadas disminuyen. Es cierto, pero en ese caso la función de demanda no es P(Q ) sino Q(P), que es justamente su función inversa. Confundir una función con su inversa, conduce en economía a confundir las causas con sus efectos. Esto no es un error grave siempre y cuando se sepa que es lo que se está haciendo, advirtiéndole al lector que la variable independiente se está poniendo en el eje vertical.

2. Otro error que advertimos en la gráfica anterior es el que al pintarlas en forma continua y unido al  carácter ascendente de la curva de oferta y el descendente de la curva de demanda, produce un efecto óptico que induce al lector a creer, por error, que las curvas habrán de cortarse en el punto E. Aquello no es necesariamente cierto porque todas las cantidades en economía vienen cuantificadas de forma discreta. Nos referimos al precio de uno, dos o tres automóviles pero no tiene sentido hablar de del precio de 17/18 de automóvil, o peor aún de √2  automóviles, por ejemplo.

De otra parte, de dos curvas, una que asciende y otra que desciende, no se deduce que habrán de cortarse, por ejemplo las curvas y=1/x  y la curva y= -1/x desciende y asciende respectivamente y no obstante no se cortan.

3. Si la cantidad X tiene un precio Y, y éste es el precio de mercado, las cantidades a izquierda y derecha de X no pueden determinar precio alguno puesto que los precios, según Marshall, deben estar en el corte de las dos curvas. ¿Qué son entonces esos otros precios y esas otras cantidades? Pues simplemente expectativas de precios y cantidades, en ningún caso precios reales.

Las expectativas que tienen los agentes en los intercambios son harto complejas y dinámicas, cambian las unas con respecto a las otras y no es posible, en muchos casos, saber cuál viene como causa o cuál como efecto. Por lo tanto encontramos la tijera de Marshall un instrumento muy débil para explicar el fenómeno del precio ya que no refleja la dinámica del intercambio.

Finalmente, el error más grave tiene una vertiente filosófica, Así:

4. Al afirmar que el precio de un bien está determinado por el corte de las dos curvas, se está admitiendo que ellas existen con anterioridad al acuerdo entre comprador y vendedor. Es decir, al precio mismo. Esto implica que las expectativas de quien ofrece y quien demanda son explícitamente conocidas con anterioridad al acuerdo de intercambio entre los agentes económicos. Ello nos lleva a un determinismo histórico difícil de aceptar. Las expectativas del comprador y el vendedor se basan en informaciones dispersas, intenciones personales, intimidades ocultas…ctc, que resulta imposible de representarlas por una expresión matemática y con antelación al hecho real de un acuerdo transaccional. Los intercambios económicos son casi un milagro, que no nos parece tanto por lo que ocurren a diario y en abundancia.

Si nuestro argumento anterior no fuese cierto no podemos más que reconocer el éxito de economías centralmente planificadas, pues la asignación de precios puede ser perfectamente establecida por un comité de pocas personas conocedoras de los deseos e intenciones de los ciudadanos representados en curvas de oferta y demanda. Todo un absurdo.

Una Propuesta

Los economistas de la escuela austriaca siempre han sostenido que es un error la representación de los conceptos de oferta y demanda por medio de curvas (funciones). Ello es lo que hemos señalado en los cuatro puntos anteriores de nuestra crítica. Jesus Huerta de Soto en su libro Nuevos Estudios de Economía Política, pag 39, afirma que para los austriacos, en economía, a diferencia de lo que sucede en el mundo de la física y de las ciencias naturales, no existen relaciones funcionales (ni, por tanto, funciones de oferta, ni de demanda, ni de costes, ni de ningún otro tipo)  No obstante sí es posible formarnos una idea de las relaciones de oferta y demanda cuando comprador y vendedor ya han concretado el acuerdo de intercambio, es decir, cuando el precio del bien ya ha sido establecido, mas no antes.

Afirmamos categóricamente que no son las curvas de oferta y demanda las que determinan el precio y la cantidad real de un bien, cómo lo sostiene la escuela neoclásica con su teoría del equilibrio, sino que por el contrario, son el precio y la cantidad acordados por el comprador y vendedor los que nos brinda una idea de cómo se formaron la oferta y la demanda en momentos previos al acuerdo de intercambio. Veásmoslo:

Supongamos que el comprador y el vendedor acordaron un precio Xo y una cantidad Yo de un bien (¡ha ocurrido un milagro!) Es de esperarse que el comprador tiene en mente (una expectativa) un precio Pd y una cantidad Qd del bien, antes de cerrar el trato con el vendedor. Lo mismo podemos decir del vendedor, éste estima un precio Po y una cantidad Qo de su producto antes de cerrar su venta. En la medida que avanzan las conversaciones entre estos dos agentes, las parejas (Pd,Qd) y (Po,Qo) se aproximan al hecho cumplido (Xo,Yo). Ésto es, las expectativas Pd, Po tienden hacia Xo y Qd, Qo tienden hacia Yo

Si hacemos uso del principio de utilidad marginal, como lo entiende la escuela austríaca de economía, entendido como la valoración subjetiva de cada una de las unidades de un mismo bien, podemos establecer relaciones (curvas, si se quiere) entre las variables Pd,Po y Qd,Qo, cuando éstas se hallan próximas a Xo y Yo respectivamente.

Existen seis escenarios posibles en los que se relacionan estas varibles. Recordemos que en el proceso de negociación entre comprador y vendedor, Pd y Po se aproximan a Xo como también Qd y Qo se aproximan a Yo. Por el principio de utilidad marginal tenemos que

a) Si Pd < Xo < Po entonces Qo < Yo < Qd,

b) Si Po < Pd < Xo entonces Yo < Qd < Qo,

c) Si Pd < Po < Xo entonces Yo < Qo < Qd,

d) Si Po < Xo < Pd entonces Qd < Yo < Qo,

e) Si Xo < Po < Pd entonces Qd < Qo < Yo y

f) Si Xo < Pd < Po entonces Qo < Qd < Yo

Tanto en el escenario a) como en el escenario d) el comprador y el vendedor  convienen en llegar a un acuerdo cediendo en sus pretensiones de precios y cantidades. En el escenario a) el comprador aumenta el precio que habrá de pagar por su compra  y rebaja sus pretensiones respecto a las cantidades del bien, a cambio de que el vendedor rebaje el precio de su venta y aumente las cantidades del bien. El escenario d) es análogo al escenario a) en donde se invierten los papeles de comprador y vendedor. En los dos casos anteriores no se presenta dominancia alguna de los agentes. Podemos decir que se trata de una transacción equilibrada.

Los escenarios b) y c) son casos en los que aparece la dominancia de oferta: En ambos escenarios el vendedor y el comprador aumentan los precios de oferta y demanda, y además las cantidades ofrecidas y demandadas se reducen.

Los escenarios e) y f) son casos de dominancia de demanda. En ambos escenarios el comprador y el vendedor rebajan los precios de demanda y oferta, al tiempo que las cantidades demandadas y ofrecidas aumentan.Lo mismo que en los casos b) y c) las probabilidades de acuerdo entre comprador y vendedor son nulas o muy bajas.

Los casos de dominancia a los que nos hemos referido no son necesariamente descartables. Ellos pueden ocurrir cuando los ciclos productivos del comprador y vendedor se hayan desfasados en el tiempo. Por ejemplo, cuando termina el ciclo exitoso del vendedor o comprador, se inicia el ciclo del comprador o vendedor, que habrá de terminar posteriormente de manera exitosa. Por ejemplo, el productor de mineral de hierro tendrá mucho éxito al ver cómo el constructor de automóviles acepta los precios altos y las bajas cantidades de su producto y no se interesará por las muy buenas ganancias que el constructor de automóviles obtendrá cuando los venda, al final de su ciclo productivo, gracias a su muy atinada empresarialidad

En materia de intercambios es difícil predecir los futuros éxitos o fracasos de los agentes, sólo el ojo entrenado y la mente despierta del empresario son los instrumentos idóneos de los finales felices. Muchas veces hemos visto en los juegos de ajedrez cómo un jugador entrega su dama para preparar el camino, en pocas jugadas posteriores, de un soberbio jaque-mate.

La tijera de Marshall es un instrumento demasiado simplificado, rígido y desarticulado para explicar la formación de precios; considera la demanda y la oferta como fenómenos independientes sin entender que son fenómenos interdependientes que se autorregulan. Como afirma Jesús Huerta de Soto, en los procesos normales de mercado la oferta de bienes y servicios de consumo tiende a variar en consonancia con la demanda de los mismos, llegando además la nueva producción de este tipo de bienes a manos, precisamente, de aquellos consumidores cuya valoración subjetiva de los mismos ha aumentado.

Es fácil comprobar la anterior afirmación si miramos lo que sucede en los escenarios a) y b) de nuestro análisis. Observemos que en el escenario a) cuando Pd se acerca a Xo, con Pd < Xo,  las cantidades Qo se acercan a Yo, con Qo < Yo.   O dicho con palabras: cuando los precios de demanda Pd crecen las cantidades ofertadas Qo también crecen. Pero en el escenario b) tenemos un comportamiento diferente: Pd < Xo y  Qo > Yo. En este caso cuando los precios de demanda Pd crecen, las cantidades ofertadas decrecen y todo aquello no constituye una contradicción,  pues estas variaciones están dependiendo también de las otras variables Qd y Po. Un análisis semejante tendremos en los escenarios d) y e): En el escenario d), cuando los precios de demanda Pd decrecen, las cantidades ofertadas Qo decrecen, y crecen en el escenario e)

Es importante insistir en que nuestro análisis tiene validez cuando las expectativas de los agentes se hayan en cercanías de los puntos de acuerdo entre comprador y vendedor con respecto al precio Xo y la cantidad Yo.

Veamos ahora que ocurre en el caso en que comprador y vendedor puedan llegar a un acuerdo en dos precios y dos cantidades distintas de un mismo bien, por ejemplo (Xo, Yo) y (X1, Y1), o equivalentemente que aparezcan nuevos agentes económicos. Lo que queremos demostrar es que los escenarios favorables, tanto para el vendedor como el comprador, aumentan considerablemente. Es más, entre mayor cantidad de acuerdos, en precios y cantidades, lleguen los agentes económicos, los escenarios favorables de intercambios aumentan de manera considerable. Ello prueba que el principio de utilidad marginal, como lo entiende la escuela austriaca de economía, es un factor determinante en el intercambio de bienes y servicios y por ende del crecimiento económico.

Supongamos que Xo < X1 y  Yo < Y1. En este caso el número de escenarios se eleva a doce y cuatro de ellos presentan dominancia completa, ya sea del comprador como del vendedor. De esos doce escenarios debemos descartar dos de ellos puesto que allí las expectativas de precios y cantidades se hayan alejados de los valores de intercambio (Xo, Yo) y (X1, Y1). Por lo tanto serán seis escenarios de intercambio entre los agentes los que tienen la característica de favorabilidad. Veamos:

Escenarios de dominancia completa (EDC)

Decimos que un escenario es EDC cuando en todos los valores que conforman el escenario uno de los agentes le impone al otro su expectativa de precio unitario del bien. Las expectativas de precio unitario se definen como Po/Qo y Pd/Qd para el vendedor y el comprador respectivamente. Los escenarios de dominancia completa se caracterizan por la dificultad que se presenta para llegar a un acuerdo entre los agentes, salvo que existan consideraciones distintas a las que estamos analizando, cuales son ellas precios y cantidades. Los escenarios EDC son los siguientes

1)  Si X1 > Xo > Pd > Po  entonces Y1 <Yo < Qd < Qo

2)  Si X1 > Xo > Po > Pd  entonces  Y1 <Yo < Qo < Qd

3)  Si Pd > Po > X1 > Xo  entonces Qd < Qo < Y1 < Yo

4)  Si Po > Pd > X1 > Xo entonces  Qo < Qd < Y1 < Yo

Un cálculo sencillo nos muestra que en los escenarios 1) y 2) los valores  Po/Qo y Pd/Qd crecen en tanto Po y Pd convergen a Xo y cuando Qo y Qd convergen a Yo. Por lo tanto el vendedor se encuentra en una posición de dominancia con respecto al comprador.

Recíprocamente, en los escenarios 3) y 4) los valores  Po/Qo y Pd/Qd decrecen en tanto Po y Pd convergen a X1 y cuando Qo y Qd convergen a Y1. Por lo tanto es el comprador, ahora, el que se encuentra en una posición de dominancia con respecto al vendedor

Hay dos escenarios que debemos excluir de nuestro análisis debido a que las expectativas de precios no pueden converger a un valor común, ellos son

5)  Po > X1 > Xo > Pd  y

6)   Pd > X1 > Xo > Po

Observemos que las expectativas de precios Po y Pd no pueden llegar a un valor común puesto que los separa valores fijos X1,  Xo.

Escenarios favorables

Por escenarios favorables entendemos aquellos en los que los agentes declinan mutuamente ventajas de expectativas de precios unitarios y permiten llegar a un  acuerdo. Veámoslo:

7) Si X1 > Po > Xo > Pd   entonces Y1 < Qo < Yo < Qd

8) Si Po > X1 > Pd > Xo  entonces  Qo < Y1 < Qd < Yo

9)  Si X1 > Pd > Xo > Po  entonces Y1 < Qd < Yo < Qo

10 Si Pd > X1 > Po > Xo  entonces Qd < Y1 < Qo < Yo

Un cálculo sencillo nos muestra que tanto en el escenario 7) como en el 8), Po/Qo decrece y Pd/Qd crece cuando Pd, Po convergen  a Xo y cuando Qd, Qo convergen a Yo en el escenario 7) y  Pd, Po convergen  a X1 y cuando Qd, Qo convergen a Y1  en el escenario 8). Análogamente, en los escenarios 9) y 10) observamos que Pd/Qd decrece y Po/Qo crece.  Esto nos muestra que los cuatro escenarios anteriores permiten a los agentes llegar a un acuerdo de precios.

Escenarios de dominancia incompleta (EDI)

Decimos que un escenario es EDI cuando en él se presentan dominancias, una vez a favor del vendedor y otra vez del comprador, dependiendo, claro está, de hacia donde tiendan las expectativas de precios y cantidades, ya sea que (Pd,Qd) tienda a (X1,Y1) o que (Pd,Qd) tienda a (Xo,Yo).

Existen dos escenarios particularmente interesantes puesto que tanto los precios Pd y Po pueden tender a X1 o Xo y las cantidades Qd y Qo tender a Y1 o Yo respectivamente. Así

11) Si X1 > Po >  Pd > Xo  entonces Y1 < Qo < Qd < Yo

12)  Si X1 > Pd >  Po > Xo   entonces Y1 < Qd < Qo < Yo

Un cálculo nos muestra que en los dos escenarios anteriores Pd/Qd y Po/Qo crecen, cuando Pd, Po tienden a X1 y Qd, Qo tiende a Y1. Y  Pd/Qd y Po/Qo decrecen cuando Pd , Po tienden a Xo y Qd, Qo tiende a Yo. Ello nos indica que en cada uno de los escenarios se presentan casos de dominancia, unas veces a favor del vendedor y otras a favor del comprador.

Los escenarios EDI son escenarios con un alto grado de favorabilidad puesto que les brindan a los agentes alternativas de negociación ya que los agentes pueden optar por cualquier clase de dominancia

En resumen, con la introducción de un segundo acuerdo (X1, Y1) encontramos cuatro escenarios de dominancia – que eran los mismos cuatro que teníamos en el caso de un solo acuerdo, (Xo, Y,o) – y seis escenarios favorables para el intercambio económico.

Si tuviésemos un tercer punto de encuentro (X2, Y2 ) de los agentes económicos,  los escenarios serían veinte, de los cuales eliminamos seis puesto que sus valores de expectativas se hayan alejados de los valores acordables por los agentes. De los catorce escenarios para analizar, cuatro de ellos corresponden a escenarios EDC, seis son escenarios favorables y cuatro a escenarios EDI

En términos generales, si tuviésemos N puntos de acuerdos (en precios y cantidades) entre los agentes, tendríamos que cuatro escenarios corresponden a escenarios EDC, 2N a escenarios favorables y 2(N-1)  escenarios EDI

Conclusión

Los acuerdos entre comparadores y vendedores no son predecibles ni cuantificables, ellos caen en el ámbito de las relaciones humanas que aunque están influídas por precios y cantidades, las calidades de los bienes sujetos a intercambio como también consideraciones estéticas, emocionales, religiosas, de compromisos, de visión de futuro….etc juegan un rol en el mundo del intercambio. Todo esto, unido a lo que hemos visto en nuestro análisis anterior nos lleva a la conclusión de que los escenarios  de ínter-cambiabilidad de bienes y servicios crecen casi en cuatro veces (4N-2) con la aparición de N agentes económicos. Recordemos que la ínter-cambiabilidad de bienes y servicios está en el corazón del crecimiento económico.

Los escenarios EDI generan nuevos acuerdos entre los agentes en virtud de la dominancia que puede darse tanto del comprador como del vendedor. Por lo tanto  aquellos escenarios EDI podrían generan 2(N-1) nuevos acuerdos adicionales a los N iniciales. Esto es, llegamos a que los acuerdos entre los agentes pasarán de N iniciales a 3N-2. Razonando como antes vemos que se generaría  un efecto expansivo de escenarios de ínter cambiabilidad de bienes y servicios. En resumen, el principio de utilidad marginal mengeriano nos trae que el crecimiento de escenarios de ínter cambiabilidad de bienes y servicios es un fenómeno endógeno y auto expansivo.  Dicho en otros términos: la división del trabajo genera más división del trabajo.

Nuestro análisis nos permite enunciar el siguiente

Teorema. Bajo la ley subjetiva del valor, el principio de utilidad marginal mengeriano es necesario y suficiente para el incremento de escenarios de favorabilidad en el intercambio económico

Prueba: Es suficiente porque, como hemos visto, a mayor numero de intercambios entre los agentes, mayor es el número de escenarios de favorabilidad simultánea. Y es necesaria porque sin aquel principio la subjetividad de la teoría del valor se destruye. Recordemos que en los intercambios económicos las valoraciones subjetivas que motivan al vendedor y al comprador son desiguales.

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La indeterminación de las curvas de oferta y demanda

“La economía es la disciplina que se ocupa
de la contemplación, con curiosidad científica,
de aquella cosa tan rara y cotidiana llamada Precio”

Osvaldo Schenone
economista argentino

Mario Zuluaga Uribe

El concepto de utilidad marginal es considerado por muchos economistas como uno de los grandes aportes a la economía en el siglo XIX. Sus creadores, o más bien sus descubridores, fueron, y de manera independiente, León Walras, francés (1834 -1910); Stanley Jevons, inglés (1835 – 1882)  y Carl Menger , austriaco (1840 – 1921). El marginalismo permitió zafarse de la teoría objetiva del valor, aquella que cuando los economistas intentaban explicar el concepto de precios los llevaba a  definiciones circulares o tautológicas. El precio era, entonces, definido en términos de si mismo.

Destacados economistas del siglo XIX, y muchos aun hoy, sostenían  que el precio de un bien se medía por el precio de los bienes que intervenían en su producción. Pero de esa manera también cabe preguntarse por el precio de estos últimos bienes y así caer en una cadena de explicaciones de precios en términos de otros precios anteriores, que en el peor de los casos termina explicando los precios finales en términos del precio del bien original que justamente queremos determinar.

La utilidad marginal es un concepto subjetivo que si quisiéramos expresarlo en una frase diríamos que  la utilidad marginal es la menor valoración que hacemos de cada una de las muchas unidades de un mismo bien. Por ejemplo: si tenemos dos unidades de un mismo bien, cada una de ellas la valoramos menos que si sólo tuviésemos una unidad; si tenemos tres unidades la valoración de cada unidad disminuye, y así sucesivamente. Ésta es la manera como Carl Menger entendía el concepto de utilidad marginal y es así cómo la entienden los seguidores de la escuela austriaca de economía.  Como corolario de esta manera de entender la utilidad marginal se resucita la vieja teoría subjetiva del valor que tan claramente fue sostenida por la escolástica tardía de la escuela de Salamanca. Diego de Covarrubias y Leyva, español  (1512 – 1577) y Luis de Molina, español (1535 – 1600 ) sostenían, en su teoría del valor, que el precio de un bien se tasa por el acuerdo entre comparador y vendedor e incidido por la abundancia o la escasez.

En los manuales de microeconomía, aquella que hace uso intensivo de herramientas matemáticas, nos encontramos con definiciones  alucinadas de la utilidad marginal. Primero definen una función de utilidad  U : R(n) –> R, donde a cada vector (Q1,Q2,…Qn) de cantidades de diferentes bienes se le asocia un número real que expresa el grado de satisfacción o utilidad. Esto  ya empieza a ponerse extraño. Después le asignan a la función U extrañas y arbitrarias características, así:

1. U admite derivadas parciales de orden dos continuas
2. U es monótona creciente en cada variable: U (Q1,Q2,…Qi,…Qn)≤   U (Q1,Q2,…Qi,…Qn)  si Qi ≤ Qi, i=1,2,…,n
3. Las derivadas parciales de orden dos son negativas.

Ahora vienen las definiciones y propiedades:

1. La derivada parcial de U con respecto a cada variable se le llama utilidad marginal.
2. Que la segunda derivada parcial de U con respecto a cada variable sea negativa indica que la utilidad marginal es decreciente.

Lo primero que observamos en las características de continuidad y derivabilidad de la función de utilidad U es su carácter arbitrario y alejado de la realidad. Las cantidades de un bien Qi  se presentan de manera discreta y no continua: podemos pensar en la utilidad de un automóvil, mas no tiene sentido en asignarle utilidad a ⅝  de automóvil. Ahora, si no tiene sentido la continuidad de la función de utilidad U, menos sentido tiene asignarle propiedades de derivabilidad.

Además, la asignación numérica a satisfacciones o utilidades le cierra la puerta al carácter subjetivo de las mismas, aparte de concederles un  desempeño estático en el tiempo.

Curvas  de demanda y oferta

En los manuales de microeconomía encontramos las siguientes curvas de demanda y oferta


figura 1

donde en el eje horizontal, eje de abscisas, ponemos las cantidades q del bien  y en el eje vertical, eje de ordenadas, ponemos el precio p del mismo.

Cualquier persona que haya tenido alguna experiencia en el gráfico de funciones entenderá que los gráficos anteriores nos indican que Q es la variable independiente y P la variable dependiente. Esto es, tanto en la curva de demanda como la de oferta, P es función de Q. Y se escribe P=P(Q). Lo primero que uno pensaría al ver el gráfico de la demanda es que si las cantidades demandadas por el comprador aumentan, los precios de aquellos bienes bajan. No suena muy razonable: si por ejemplo el productor de emparedados de jamón advierte que hay una creciente demanda de su producto, entonces él tendera a subir los precios de los mismos y no a bajarlos.

Ahora, si en lugar de mirar la gráfica, no como P=P(Q) sino como Q=Q(P) , ahora es P la variable independiente, es razonable pensar que si los precios de los bienes aumentan, las cantidades demandadas por el comprador disminuyen. Esto sí suena razonable y creo que debe ser así como hay que entender la curva de demanda.

No es muy grave poner la variable independiente en el eje vertical, aunque no es costumbre hacerlo, si sabemos qué es lo que estamos haciendo. Ahora, confundir P=P(Q)  con Q=Q(P), o lo que es lo mismo P como función de Q con Q como función de P, es confundir una función con su inversa y puede equivaler en economía a confundir las causas con los efectos.

Un análisis igual vale para la curva de oferta. En resumen, creo que la manera   de entender las curvas de oferta y demanda es mirando los precios P como variable independiente y Q como variable dependiente.

Ahora veamos las dos curvas juntas:


figura 2

Aquí empiezan las dificultades. Lo primero que observamos es que para una cantidad q de un bien  se corresponden dos valores: el valora a para la curva de oferta y el valor b para la curva de demanda. Es decir, un valor para el oferente y otro valor para el demandante con respecto a la misma cantidad del bien.

Si nos acogemos al concepto de precio en el libre mercado, propuesto por Diego de Covarrubias y Luis de Molina, en el que precio es aquel que han acordado comprador y vendedor, el único precio (precio real)  es el precio c que corresponde a la cantidad r. Por lo tanto la gráfica anterior no tiene sentido ni a la izquierda ni a la derecha de r. Lo único que tiene sentido en la gráfica anterior es el punto e, que es el punto en donde el precio está inequívocamente determinado.

La confusión aparece del hecho de poner en el mismo eje vertical precios que provienen de fuentes diferentes. Precios que no son precios, más que precios son expectativas de valor cuantificado tanto del oferente como del demandante. Recordemos: por fuera de un acuerdo entre vendedor y comprador no existen los precios. Es importante advertir aquí que, aunque el  comprador y el vendedor acuerdan un precio, las valoraciones del intercambio de dinero por mercancías son diferentes para cada uno de ellos puesto que las valoraciones o estimaciones son subjetivas. Son esas diferencias las que permiten el intercambio económico.

Otra de las oscuridades que observamos en las curvas de oferta y demanda, como aparecen en los textos de microeconomía, consisten en que

1. No discrimina entre precio del demandante, precio del oferente, cantidades demandadas y cantidades ofrecidas. Estas cuatro variables deben ser analizadas y relacionadas explícitamente.

2. No observa que en los intercambios comerciales tanto el comprador como el vendedor son, al mismo tiempo, vendedor y comprador respectivamente. Ello conduce, y lo veremos más adelante, a que las curvas de oferta y demanda tienen, obligatoriamente, el mismo comportamiento decreciente.

3. Si creemos que la economía es una disciplina axiomática – deductiva (cómo debe serlo) todas las gráficas utilizadas en las explicaciones económicas deben estar apoyadas en principios económicos establecidos y comprobados y no en intuiciones. Por ejemplo: la ley de preferencia temporal lleva de manera coherente a una teoría del capital, la ley de utilidad marginal conduce au una teoría subjetiva del valor. Ésta última la usaremos más adelante para describir las curvas de oferta y demanda.

4. Las curvas de oferta y demanda, cómo son presentadas en los textos de microeconomía, ignoran la acción empresarial. Veamos por qué: Si miramos en la figura 2 a la izquierda de del valor r advertimos que los precios de oferta están muy por debajo de los precios de demanda, precios que el comprador está dispuesto a pagar por aquellas cantidades, demostrando con ello un desconocimiento del mercado por parte del empresario. Lo mismo ocurre cuando miramos el gráfico de las curvas a la derecha del valor r.

En la empresarialidad exitosa los precios de producción y de oferta siguen de cerca, y en la misma tendencia, a los precios de demanda. Esta es una vieja enseñanza que nos trae la escuela austríaca de economía.

Si llamamos Po  y Pd  los precios del oferente y el demandante respectivamente y, recíprocamente, Qo y Qd   las cantidades ofrecidas y demandadas y teniendo en cuenta que los precios de dichas cantidades son Po  y Pd   respectivamente, tenemos el siguiente diagrama:


figura 3

En el área amarilla del gráfico de la izquierda lo único que podemos afirmar es que Po < Pd .  Aunque no tengamos relaciones explícitas entre estas dos variables si podemos afirmar que en esa zona es donde se presenta el crecimiento económico. Es en ese caso en donde el empresario descubre que sus productos tienen precios que los consumidores pueden aceptar. La dinámica del intercambio llevaría al empresario a subir sus precios, o mejor sus expectativas de precios, hasta el límite de la recta en que el precio del consumidor y el del productor se igualan. Es decir en donde encontramos los verdaderos precios.

Obsérvese que en el caso de estar en la zona azul, en el que los precios que puede estimar el productor superan los precios permitidos por los demandantes, pone al empresario en condiciones de no poder operar y se verá obligado a reorientar su producción y sus precios para así satisfacer la demanda.

En el caso de la gráfica de la derecha el análisis es semejante. En la zona azul el stock de mercancías del productor está por debajo de las demandadas por el consumidor. Esta será la zona de las oportunidades empresariales. La amarilla indica que el productor tiene un exceso de mercancías que no puede liquidar.

El caso en el que Qo = Qd   es el caso límite e ideal en el que se vacían los mercados Lo que se produce se vende sin que sobre o falte stock de mercancías.

La función E (función empresarial) que aplica el plano cartesiano de precios en el plano de cantidades tiene como definición natural E( Pd ,Po) = ( Qd ,Qo), donde Qd  es exactamente la cantidad de bienes que el demandante estima en un precio máximo Pd . Análogamente, Qo  expresa la cantidad exacta que el oferente estima en un precio mínimo Po .

Es importante advertir que en la definición que hemos dado de la función E nos estamos moviendo en una zona gris puesto que es muy difícil determinar aquellos precios máximos y mínimos que el demandante y el oferente establecen. Ellos están sujetos a condiciones de mercado que no se pueden cuantificar. No obstante, al suponer, hipotéticamente, que tales máximos y mínimos se alcanzan nos permite sacar interesantes conclusiones con respecto a las curvas de oferta y demanda, como veremos más adelante.

Como hemos dicho antes, los precios o expectativas, tanto del oferente como del demandante, se convierten en precios reales en el momento en que aquellos se igualen después de acordado el intercambio. Y las cantidades aceptadas en el intercambio son aquellas que  el oferente como el demandante estiman que coinciden con relación al precio acordado.

Para ver como es el comportamiento de la función E debemos tener en cuenta los siguientes hechos económicos:

1. Si en la pareja  ( Pd ,Po) observamos que  Pd > Po  entonces en su imagen ( Qd ,Qo) debe darse que  Qd ≤ Qo.  Esto es una consecuencia directa de la ley de utilidad marginal: Si el precio del oferente es menor que el precio del demandante, es porque las cantidades de bienes del oferente son más abundantes que las demandadas por el comprador.

2. De la misma manera anterior, si   Pd < Po   se sigue que Qd ≥  Qo.

3. Finalmente, razonando de la manera anterior, si Pd =Po entonces  Qd = Qo .

Vemos entonces en el diagrama anterior que la parte amarilla del plano de precios es aplicada por E en la parte amarilla  del plano de cantidades; la parte azul del plano de precios es aplicada por E en la parte azul del plano de cantidades y la diagonal del plano de precios es aplicada en la diagonal del plano de cantidades.

Aunque el plano de precios no es el mismo plano de cantidades, no podemos hablar estrictamente de  puntos fijos de la aplicación E, no obstante subyace una idea sugestiva que nos dice que E aplica diagonales en diagonales. Ahora, si normalizamos los valores de las variables, si suponemos que el rango de cada una de ellas es el intervalo cerrado [0,1], entonces podemos mirar a E como una aplicación del cuadrado [0,1]x[0,1] en si mismo. En ese caso podemos llegar a que E(D)=D,  donde D está contenido en el conjunto {(X,X), Xε[0,1]}. Es decir: el conjunto D, en donde los precios reales y las cantidades reales se realizan, es un conjunto fijo de la aplicación E. Es algo así como los conjuntos de “equilibrio” de las transacciones. Es importante advertir que no todos los puntos del conjunto {(X,X), Xε[0,1]} son necesariamente puntos en donde Pd=Po. No siempre se dan acuerdos transaccionales entre comprador y vendedor.

Veamos ahora una manera de deducir las funciones de oferta y demanda derivadas de la función E.

Tomemos un punto fijo (Xo,Xo) ε D del plano de precios, el punto en el que se define un precio real, es decir, el punto donde el precio del oferente y el demandante coinciden. Llamemos (Yo,Yo) el punto del plano de cantidades tal que E(Xo,Xo) = (Yo,Yo) . Consideremos un plano cartesiano con centro en el punto (Xo,Xo) en el plano de precios y otro, con centro en (Yo,Yo), en el plano de cantidades. Ahora veamos cómo es el comportamiento de la función E en cada una de las seis subregiones en que quedan divididos los planos de precios y cantidades, como se indica en el siguiente gráfico


figura 4

De acuerdo con la ley de utilidad marginal, afirmamos que la función E aplica: 1–>D, 2–>E, 3–>F, 4–>A, 5–>B, 6–>C.

En efecto: Para verlo es suficiente observar que las regiones 1, 2, 3, 4, 5, 6  se definen de la siguiente manera:

1= {( Pd ,Po) , Po < Pd < Xo }
2= {( Pd ,Po) , Pd < Po < Xo }
3 = {( Pd ,Po) , Po> Xo > Pd }
4 = {( Pd ,Po) , Po > Pd > Xo }
5 = {( Pd ,Po) , Pd > Po > Xo }
6 = {( Pd ,Po) , Po > Xo > Po }

Si en la lista anterior cambiamos las variables Pd ,Po y Xo  por las variables Qd , Qo y Yo  obtenemos las regiones A, B, C, D, E y F respectivamente. Ahora, si aplicamos la ley de utilidad marginal, por ejemplo a la subregión 1, encontramos que ella se corresponde, por la aplicación E , con la subregión del plano de cantidades

D = {( Qd ,Qo) , Qo > Qd > Yo }

El lector no encontrará ninguna dificultad en verificar, entonces, que 1–>D, 2–>E, 3–>F, 4–>A, 5–>B, 6–>C.

Ya estamos listos para definir las curvas de demanda y oferta. Para ello vamos a suponer que en cada subregión 1,…,6 tenemos unas curvas que se aproximan al punto central (Xo,Xo). Estas curvas son transformadas por la función E en las respectivas curvas del plano de cantidades de acuerdo a las transformaciones 1–>D, 2–>E, 3–>F, 4–>A, 5–>B, 6–>C y estas curvas se a aproximan al punto central (Yo,Yo). Las coordenadas de las curvas de las subregiones 1,…,6  son conjuntos de la forma {( Pd ,Po) } y  {( Qd ,Qo) } serán los conjuntos de coordenadas de las curvas transformadas en las subregiones A, B, C, D, E, F.

Aunque no tenemos definiciones explícitas de las curvas en cuestión, sí podremos saber como es el comportamiento de ellas con respecto a su crecimiento o decrecimiento de las mismas cuando se aproximan a sus respectivos centros de coordenadas. Esta información será valiosa para la construcción de las funciones de demanda d : Pd  –> Qd   y la de oferta o : Po  –> Qo

Empecemos con la subregión 1 que es aplicada a la subregión D. La curva en 1 es transformada en una curva en D, como indica la figura

figura 5

Observemos que cuando la curva en 1 se aproxima a su centro (Xo,Xo), su abscisa Pd  crece, con Pd < Xo. Y  en la curva transformada por E en la región D  su abscisa Qd > Yo decrece. Por lo tanto la función d : Pd  –> Qd   tiene la siguiente gráfica

figura 6

Un análisis semejante al anterior podemos hacer para el resto de las subregiones y encontramos que todas las curvas tienen la forma que se indica en la siguiente figura

figura 7

Un análisis idéntico podemos hacer para las ordenadas de las curvas {( Pd ,Po) } y  {( Qd ,Qo) } y así construir la función de oferta o: Po –>Qo .  Es fácil ver que las curvas de oferta tienen la misma forma de las curvas de demanda. Así:

figura 8

Otras curvas que se derivan de la aplicación E

figura 9a                            figura 9b

Aunque, como lo habíamos dicho, no tenemos relaciones explícitas entre los precios de demanda Pd y los de oferta Po, los gráficos de las figuras 8 y 9 nos brindan información sobre las relaciones de crecimiento y decrecimiento de los dos precios con dependencia de las cantidades ofrecidas Qo y demandadas Qd. Veamos:

1. Supongamos que Pd >Xo  Se presentan dos escenarios:

a)  Si Qo <Yo,  las figuras 8 y 9a  nos dice que Po > Xo. Además ya sea que Pd crezca o decrezca Po crece o decrece respectivamente.

b) Si Qo > Yo, las figuras 8 y 9a  nos dice que Po < Xo  y además, si Pd  crece o decrece entonces Po decrece o crece respectivamente.

2. Supongamos que Pd < Xo  Se presentan dos escenarios:

a) Si Qo < Yo , las figuras 8 y 9a nos dice que Po > Xo. Además, si Pd crece o decrece entonces Po decrece o crece respectivamente.

b) Si Qo > Yo,  las figuras 8 y 9a nos dice que Po < Xo. Además, si Pd crece o decrece entonces Po crece o decrece respectivamente.

Un análisis semejante podemos hacer para el caso de los precios de oferta:

3. Supongamos que Po > Xo. Se presentan dos escenarios

a) Si Qd < Yo las figuras 7 y 9b nos dice que Pd >Xo. Además, si Po crece o decrece, en ese mismo sentido lo hace Pd.

b) Si Qd > Yo las figuras 7 y 9b nos dice que Pd <Xo. Además, Po y Pd crecen y decrecen en sentidos opuestos.

4. Supongamos que Po < Xo. Se presentan dos escenarios

a) Si Qd < Yo  las figuras 7 y 9b nos dice que Pd > Xo . Además, Po y Pd crecen y decrecen en sentido opuesto.

b) Si Qd > Yo las figuras 7 y 9b nos dice que Pd < Xo. Además, Po y Pd crecen y decrecen en el mismo sentido.

Comentarios

Una mirada a las curvas de las figuras 7, 8, 9a y 9b nos indica que en los casos en que Pd y Po son mayores o menores que Xo simultáneamente, el comportamiento de crecimiento o decrecimiento de los precios de oferta y demanda se hace en el mismo sentido: Véanse los casos 1 a), 2 b), 3 a) y 4 b). Sin duda alguna, estos son los casos de mayor coordinación entre oferente y demandante. Los otros casos nos muestran comportamientos erráticos: 1 b), 2 a), 3 b) y 4 a). Si tuviésemos una curva que nos relacione los precios de oferta y demanda Po y Pd, sus gráficos tendrían la siguiente forma:


Figura 10

Últimos comentarios

a) Es importante advertir ahora que tanto las curvas d como o no son necesariamente únicas. De hecho pueden existir infinitas curvas de demanda y oferta que tienen su encuentro en el punto (Xo,Yo). Todas las curvas posibles en las subregiones 1,…,6 nos permiten construir curvas de demanda y oferta. Es por ello que dichas curvas caen en el mundo de las incertidumbres económicas

b) Aunque las curvas de demanda y oferta sean indeterminables, tienen un comportamiento común, cual es el de ser decrecientes.  Esto contrasta notablemente con las curvas de oferta y demanda que vemos en los manuales de microeconomía, pues en ellos la curva de oferta es creciente.

c) No es sorprendente que la curva de oferta siga los mismos comportamientos de la curva de demanda puesto que en mercados libres la oferta siempre está mirando el comportamiento de la demanda. Lo anterior está en concordancia con el pensamiento de la escuela austríaca de economía y con la vieja escolástica tardía de la escuela de Salamanca cuando afirman que “son los precios de demanda lo que determinan los costos de producción y no al revés.”

d) A diferencia de las curvas de oferta y demanda que vemos en los manuales de microeconomía, nuestras curvas están regidas por expectativas de precios, no por precios reales. El único precio real es el valor que hemos supuesto: Xo.

Por el contrario, las curvas de oferta y demanda que vemos en los manuales de microeconomía, artificialmente definidas, se usan para determinar los “precios” sin saber si el comprador y el vendedor han llegado a un acuerdo. Es por ello que asumir que ambas curvas siempre se cortan es un error.

e) Nuestra curvas de oferta y demanda las hemos construído con el uso de dos principios económicos bastante bien definidos: uno es la ley de utilidad marginal, y el otro es el concepto de precio que dice: el precio real es la valoración dineraria y subjetiva que comprador y vendedor acuerdan. Por lo tanto, es el conocimiento de los precios reales lo que determina las curvas de oferta y demanda y no al revés.

f)  recordemos que Pd  es el máximo valor que el demandante está dispuesto a pagar (demanda efectiva) por una cantidad Qd  de un bien. Es decir, Pd  es una medida de la capacidad de compra. Es por ello sorprendente que nuestra curva de demanda sea decreciente. La enseñanza que nos queda es que a medida que la capacidad de compra aumenta la cantidad del bien que se desea adquirir disminuye. ¿ Realmente el ser humano tiene un afán ilimitado por consumir? Parece que no.

Palabras finales

Ha visto el lector de este artículo algunos razonamientos matemáticos para explicar la manera como se forman los precios. Además, para muchos economistas, amantes de aquel tipo de argumentos, les seduce pensar que los precios se definen como los puntos fijos de alguna función E que relaciona precios (mejor diríamos expectativas) con cantidades.

Hemos dado un gran rodeo donde recurrimos a argumentos gráficos para llegar a conclusiones conocidas desde hace ya mucho tiempo. Creo que todo lo anterior se define con una sola frase cargada de sentido común: por fuera de un acuerdo entre vendedor y comprador no existen los precios. O como ya lo habían dicho los escolásticos de la escuela de Salamanca: El precio de un bien se tasa por el acuerdo entre comparador y vendedor e incidido por la abundancia o la escasez.

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Los Capitales “golondrina”

Por Mario Zuluaga

Los capitales “golondrina” son aquellos que llegan al país por corto tiempo, aprovechan las altas tasas de rentabilidad y luego salen “volando”, como golondrinas. Para muchos comentaristas económicos, aquéllos son la causa de la apreciación del peso que trae, como corolario, todos los males a los exportadores.

No es necesario ser un experto para advertir las inconsistencias en que algunos economistas, no todos, claro, incurren en el análisis del “golondrinazo”.

Primero debemos advertir que el dólar barato se debe a la enorme oferta del mismo en el mercado de de divisas. Obvio. Las inversiones extranjeras en exploración y refinación de petróleo, en minería, en telefonía, en tiendas de grandes superficies, en proyectos hidroeléctricos, tráfico de drogas…ctc han hecho que en Colombia nos tropecemoscon el dólar en cada esquina. Segundo, los exportadores contribuyen con el auge de dicha oferta debido a los dólares que reciben por sus exportaciones. Obvio. Por lo tanto ellos son también causantes del mal que los aqueja. Tercero, su queja y solicitud de protección al gobierno no indica otra cosa que ellos quieren ser los únicos traedores de dólares al país y, claro, que no sean muchos esos traedores de dólares porque de lo contrario se dañaría el negocio ¿No les recuerda el decreto-ley 444 de 1967 e impuesto por Carlos Lleras?

Las soluciones que proponen los gremios exportadores están cargadas de cinismo y conducen a una espiral inflacionaria. Veamos: Los gremios le piden al Banco de la República que bajen las tasas de interés, que están ahora en el 9.75%, para desincentivar el ingreso de capitales golondrinas que, según ellos, traen una apreciación del peso colombiano. Pero aquellos gremios exportadores se niegan, maliciosamente, a aceptar que una baja en los intereses del Banco de la República trae una expansión del crédito que tiene los mismos efectos que genera la impresión de billetes puestos a circular y de allí el aumento artificial de precios de bienes y servicios. Alegan que la inflación que estamos observando se debe solamente a la escasez de productos. No advierten que los males económicos suelen sumarse.

Por ejemplo, Fernando Londoño Hoyos, director de un programa radial titulado La Hora De La Verdad, enfila baterías todos los días contra los capitales “golondrina” y así nos explica la perversidad de aquellos: “…cuando llegan se benefician de la alta rentabilidad que se ofrece en el mercado de capitales y cuando se van se benefician de la alta apreciación del peso…”La frase anterior es efectista y carente de análisis. Es la frase del exportador poco competitivo que busca la protección del gobierno. Protección que todos pagamos, claro.

Hagamos unas cuentas sencillas para entender que no son los capitales “golondrina” los causantes de la apreciación del peso. Es la inversión extranjera directa (IED) la que genera una apreciación del peso. De hecho, la IED es el gran motor de desarrollo de cualquier país y son evidentes sus beneficios.

Supongamos que el dólar lo compran las casas de cambio a $1700 y lo venden a $1800. Supongamos que el rendimiento que ofrece el sector financiero a los capitales es de un 10% anual. Entonces, un dólar que entra al país con un valor de $1700, al año se ha transformado en $1870 y al transformarse de nuevo en dólares será US$1.04. Es decir, por cada dólar que entra y sale, y por el período de un año, sale del país US$0.04 ¿No quiere eso decir que ese dólar “golondrino” está contribuyendo con la escasez del dólar y por ende con la devaluación del peso? Miremos que le sucede a aquel dólar si llega al país por dos años: Al cabo de dos años ese dólar se ha convertido en $2057 y al transformarse en dólares será US$1.14. Es decir que ese dólar que sale se lleva consigo US$0.14. Así sucesivamente, si llega por tres años se lleva consigo US$0.25, si llega por cuatro años se lleva consigo US$0.38. Es claro que capitales que llegan a un país por más de cuatro años no son “golondrinos”, son capitales que llegan para beneficiarse del desarrollo que generan, pues son capitales que son usados para generar industrias y negocios varios.

Las otras cuentas que los exportadores no hacen, o no las expresan, son los beneficios que nos traen los dólares baratos. Pensemos en aquella enorme cantidad de bienes y servicios que no poseemos, que vienen del exterior a precios accesibles, que mejoran nuestra actividad productiva.

La única acción razonable del sector exportador es mejorar sus niveles de competitividad: bajos costos de producción y mejoras en las calidades de sus productos. Sus ruegos proteccionistas van en desmedro del resto de los colombianos y constituyen el más viejo y cínico mercantilismo.

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Un antiliberal aclamado, Lleras Restrepo y el atropello a las libertades individuales

Por Mario Zuluaga Uribe

El pasado mes de abril hubo una gran cantidad de programas de televisión en los que se conmemoró los cien años del nacimiento de Carlos Lleras Restrepo. Con los más desproporcionados ditirambos a su carrera de político y economista, sus amigos y familiares recordaron las obras de aquel ex presidente que gobernó a Colombia entre 1966 y 1970.

Es casi imposible encontrar alguna publicación, en libros, revistas o periódicos, en la que se critique, desde un punto de vista liberal (en el sentido clásico del término), las perversas decisiones económicas propulsadas por aquel ex presidente. Su más famoso decreto de 1967 numerado con el 444 es considerado por algunos como un éxito económico que “puso al país en la senda del progreso y desarrollo”. Quien esté interesado en leer aquel decreto lo puede consultar en [1].

En doscientos sesenta y nueve artículos, contenidos en catorce capítulos, LlerasRestrepo y tres de sus ministros sellaron la historia económica de Colombia por más de veinte años y por medio de los cuales encerraron al país, cercenaron las libertades económicas del ciudadano común y le entregaron asus amigos, en monopolios y oligopolios, la cotidianeidad de la nación.Cualquier persona amante de la libertad y consciente del inmenso valor social y económico que conlleva el respeto a la individualidad siente espeluznos al leer aquel minucioso, perverso y desproporcionado documento.

Aquel decreto de ley se ocupó con detalles de toda la vida económica de Colombia: certificados de cambio, mercados de capitales, posesión de divisas, comercio del oro, reservas internacionales, exportación y reexportación de bienes, exportación de café, importación de bienes, ingresos y egresos por servicios, inversión de capitales extranjeros, préstamos de moneda extranjera a particulares, deuda pública externa, inversión de capitales colombianos en el exterior, donaciones en moneda extranjera, régimen cambiario y de comercio exterior de petróleo y minería, estímulos tributarios a las exportaciones, promoción de exportaciones, acuerdos comerciales, creación y reglamentación de organismos de cambio y comercio exterior, oficinas de cambio, prefectura de control de cambios y disposiciones relativas a impuestos.

Aunque muchas de las reglamentaciones sobre divisas, impuestos y comercio exterior han cambiado en los últimos tiempos, el espíritu intervencionista y regulador de aquel decreto 444 sobrevive.

Armando Montenegro, prestigioso economista colombiano, ex director de Planeación Nacional, tímidamente justifica los atropellos que Lleras Restrepo le ocasionó a la libertad de los colombianos simplemente diciendo que eran otros tiempos. La libertad no es un valor de los últimos tiempos, es un valor eterno, es el motor del crecimiento y desarrollo del los pueblos. Así dice Montenegro en [2]

…el aparato productivo había crecido en forma significativa. Su estructura y su composición habían adquirido gran complejidad. Ya no era posible dirigir la economía como cuando las exportaciones o las reservas internacionales ascendían a unos pocos cientos de millones de dólares y el responsable de la mayoría de las operaciones era un puñado de personas conocidas entre sí.

De otro lado, la democratización de la vida política, que le abrió la entrada a nuevos movimientos y partidos, y la creciente liberalización de la economía exigían que la política económica se manejara de manera general, con medidas impersonales, con nuevos y más eficaces instrumentos de intervención estatal, por medio de instituciones modernas, semejantes a las de los países más avanzados. Había llegado la hora del cambio.

No creo que haya sido por azar la coincidencia de la coerción económica y aislamiento que le impuso el ex presidente Lleras a los colombianos con el florecimiento de grupos armados como M 19, FARC y ELN. Las protestas ciudadanas, estudiantiles y sindicales en contra de las disposiciones del gobierno de Lleras fueron fragorosas; los aplausos del protegido y subsidiado gran capital también fueron estruendosos y muchos de los amigos que aún sobreviven al ex presidentelo ensalzan por estos días con motivo de los cien años de su nacimiento.

Yo le he preguntado a muchas personas, amigos y familiares, admiradores de la obra de gobierno del ex presidente Lleras, si conocen el contenido y significado del decreto-ley 444 y me confiesan que no lo conocen. La fama y admiración de aquel personaje fluye y se expande por las páginas de los periódicos de sus áulicos, no porque la gente entienda de cómo aquella nefasta administración retrasó el desarrollo de Colombia por décadas. Afirmo sin ninguna duda que lo que caracteriza y caracterizó a las élites económicas y gubernamentales de Colombia es el odio a la libertad.

Veamos algunos ejemplos que sustentan mis afirmaciones sobre quien más ha manoseado, estrangulado y pisoteado las visiones de libertad de aquellos liberales y libertarios colombianos que creemos en las bondades políticas y económicas del respeto a los derechos individuales de libertad. Comparado con el ex presidente Lleras, John Mynard Keynes luce como el más desatado anarquista. Sólo analizaré unos cuantos artículos consignados en algunos de los capítulos.

Primero debemos advertir que la minuciosidad de las reglamentacionesque aparecen en muchos de los artículos le imprime al texto un carácter temporal y local. No es entendible que ante tal temporalidad este decreto-ley haya servido, por tanta cantidad de años, de hoja de ruta de un país tan complejo como ColombiaAdemás, la discrecionalidad por parte de las juntas reguladoras, en aquel entonces creadas, se presta, como se prestó, a crear bolsas de corrupción de las que aun no hemos sido capaces de zafarnos.

En 1988 Friedrich Hayek escribió su último libro titulado The Fatal Conceit: The Errors of Socialism (La Fatal Arrogancia: Los Errores del Socialismo) En el cual demuestra los errores en los que se incurre bajo una economía centralmente planificada. Ya en 1920 Ludwig Von Mises, mentor de Hayek, expuso sobre la imposibilidad del cálculo económico en economías centralizadas. Los errores que aquellos dos pensadores austriacos señalaron son los mismos que encontramos en el decreto-ley del ex presidente Lleras.

Encontramos tres pecados graves contra la libertad individual del colombiano en este decreto: Uno, el presidente y sus ministros son los únicos que saben qué es lo que le conviene a la gente, no la gente misma. Dos, el gobierno es el amo de la riqueza nacional. Y tres, el gobierno concede monopolios u oligopolios a quienes él consideraque tienen los méritos para recibirlos. Y todo aquel horror por el poder que le confiere los fusiles.

1.Violación al derecho que tiene todo ser humano de decidir con autonomía sobre aquello que le conviene.

Observamos en la lectura del texto del decreto 444  que un grupo reducido de ministros y colaboradores del gobierno se arroga el derecho a decidir qué es y qué no es útil para todo el pueblo colombiano; qué es y qué no es superfluo; cuáles son y cuáles no son los servicios que necesitan los colombianos y cuáles son aquellos temas que los colombianos deben estudiar en el exterior. Fatal arrogancia.

Para probar lo que he afirmado voy a transcribir algunos artículos del decreto. Así dice el artículo 4°: (marco en negrilla los apartes más notorios)

Artículo 4°Solamente podrán adquirirse divisas para los fines económica o socialmente útiles, definidos como tales en este estatuto, y previa la expedición de la respectiva licencia de cambio.

En el siguiente artículo vemos cómo el gobierno decide qué es lo útil y qué es lo conveniente para el país. Además, discrecionalmente, concede divisas para el servicio de préstamos a particulares, según lo decida la Junta Monetaria. Así dice el artículo 6°:

Artículo 6º. Dentro de las condiciones y límites establecidos en el presente estatuto, podrán adquirirse divisas para pagos al Exterior por los siguientes conceptos:

a) Mercancías cuya importación haya sido debidamente autorizada;

b) Fletes de importación que deban cubrirse en moneda extranjera;

c) Petróleo crudo que se adquiera para su refinación en Colombia, cuando medie la autorización prevista en el artículo 154;

d) Servicios de evidente conveniencia para el país;

e) Servicio Diplomático, pagos a organismos internacionales, deuda pública y otros compromisos contractuales del Estado y de las demás entidades de derecho público;

f) Gastos en moneda extranjera que demande el comercio de exportación;

g) Gastos de estudiantes en el Exterior;

h) Servicio de la deuda externa del Banco de la República y de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia;

i) Servicio de los préstamos externos a favor de particulares;

j) Remesas de utilidades y reembolso de capitales extranjeros invertidos en Colombia, y

k) Los demás que determine la Junta Monetaria para fines económica o socialmente útiles.

Sobre licencias de importaciones el gobierno se arroga el derecho de calificar lo qué es y no es superfluo. Así dice el artículo 7°:

Artículo 7° A través del requisito de licencia previa, el Gobierno regulará las importaciones en la medida en que lo juzgue necesario, para lograr los siguientes objetivos: …b) Restringir los consumos superfluos.

Sobre lo qué es o no es razonable, también el gobierno se erige como el único conocedor de dicha virtud. Así dice el artículo 95°.

Artículo 95°. Podrán adquirirse divisas del mercado de capitales para pagos de servicios que haya necesidad de cubrir en moneda extranjera. La Junta Monetaria reglamentará la cuantía de dichos giros y las condiciones que deben reunir para ser autorizados. Las cantidades serán razonables, y en todo caso deberá evitarse que a través de transferencias por este concepto se violen las disposiciones sobre control del movimiento de capitales.

Sobre registros de contratos en moneda extranjera el gobierno se siente iluminado para decidir qué es aquello social, económica, técnica o culturalmente útil. Así dice el artículo 101°:

Artículo 101°. Deberá solicitarse a la Oficina de Cambios el registro de contratos en moneda extranjera para el pago de servicios técnicos, científicos, artísticos o de cualquier naturaleza. La Oficina hará el registro si se reúnen los siguientes requisitos:… b) Que dichos servicios sean social, económica, técnica o culturalmente útiles para el país.

Pero si aún creemos que no es posible más arrogancia y despotismo gubernamental, veamos el artículo 103° en el que el gobierno dice qué es lo que los colombianos deben estudiar y en qué cuantía podrán recibir giros para su sostenimiento en el exterior.

Artículo 103°. Se harán por el mercado de capitales los giros para el sostenimiento de estudiantes en el Exterior y de personal profesional o técnico que adelante cursos de capacitación en países extranjeros. Los giros a estudiantes universitarios patrocinados por el Instituto Colombiano de Especialización Técnica en el Exterior (ICETEX) se harán por el mercado de certificados de cambio. El Gobierno reglamentará la cuantía y condiciones de los giros y de los estudios de especialización que con ellos pueden atenderse y apropiará las partidas necesarias para dotar al Instituto Colombiano de Especialización Técnica en el Exterior (ICETEX) de recursos financieros para continuar adelantando normalmente sus labores.

2. El gobierno concede monopolios

La columna vertebral del decreto 444 se caracteriza por el otorgamiento de monopolios, es la parte más notoria del texto. El gobierno se alza como dueño de las riquezas naturales, y no naturales también, y las distribuye en monopolios, dejando siempre un espacio de discrecionalidad a las instituciones creadas para tales fines. Empecemos con el

Artículo 18°. Constituyen “Certificados de Cambio” los títulos representativos demonedas extranjeras que el Banco de la República deberá expedir en las circunstancias y con las condiciones del artículo siguiente. Tales títulos serán libremente negociables por sus beneficiarios o tenedores; pero la Junta Monetaria podrá, por razones de conveniencia general, permitir su endoso sólo a los establecimientos de crédito que hayan sido debidamente autorizados por el Superintendente Bancario para adquirirlos, poseerlos y negociarlos.

Ahora, una vez que los organismos de crédito han sido autorizados por la Junta Monetaria para hacer préstamos en divisas extranjeras a particulares, el artículo 14° configura el mecanismo de los monopolios. Veamos:

Artículo 14°. Además de las operaciones en moneda extranjera autorizadas por otras disposiciones de este Decreto, los establecimientos de crédito podrán celebrar las siguientes, siempre con sujeción a las normas en él previstas:

a) Recibir depósitos en moneda extranjera;

b) Obtener financiación externa y utilizar el producto de ésta para los fines propios de su actividad;

c) Otorgar préstamos en moneda extranjera para la prefinanciación de exportaciones colombianas;

d) Abrir cartas de crédito sobre el Exterior y conceder créditos para el pago de mercancíasimportadas y para cubrir en forma directa por cuenta del cliente a las empresas marítimas y aéreas los fletes causados por la importación de ellas;

e) Otorgar garantías o avales de obligaciones en moneda extranjera para operaciones de cambio internacional celebradas de conformidad con las normas de este estatuto, y

f) Hacer inversiones y préstamos en el Exterior.

3. El gobierno, el único dueño y repartidor de la riqueza.

El superintendente bancario es quien decide sobre las utilidades de los certificados de cambio. Es decir, no se llega a la riqueza y el crecimiento económico producto de la actividad comercial de los ciudadanos, aquello lo decide un burócrata nombrado por el presidente. Veamos el siguiente esperpento:

Artículo 26°. El Superintendente Bancario determinará la cuantía máxima de las utilidades que pueden obtener los establecimientos de crédito en sus operaciones de compra y venta de “certificados de cambio”, y reglamentará la forma de calcularlas y los términos para su liquidación. Si al efectuar la liquidación se hallare que la utilidad ha sido mayor a la que establezca el Superintendente, la diferencia ingresará al Tesoro Nacional con destino al Fondo de Promoción de Exportaciones.

Los artículos 30°, 31° y 32° muestran con claridad por qué este decreto-ley ordena el encierro discriminado de los colombianos. Sólo el gran capital y los amigos personales del gobierno están habilitados para interactuar con el mundo exterior. He resaltado en negrilla las partes más aberrantes de los artículos. Veamos que dicen los artículos:

Artículo 30°. Salvo las excepciones que este decreto autoriza, solamente el Banco de la República podrá recibir depósitos en moneda extranjera.

Artículo 31°. Las divisas correspondientes a depósitos en moneda extranjera, constituidos en establecimientos de crédito del país o en el Exterior, con anterioridad al Decreto 2867 de 1966, por personas naturales o jurídicas residentes en Colombia, deberán venderse al Banco de la República a la tasa del mercado de capitales o invertirse en los bonos de que trata el artículo 251, dentro de los plazos que señale la Junta Monetaria, teniendo en cuenta, entre otras consideraciones, la naturaleza de las distintas clases de depósitos.

Salvo las excepciones que establezca la Junta Monetaria, también deberá venderse al Banco de la República o invertirse en los mencionados bonos las divisas que resulten de la venta o liquidación de acciones, bonos, participaciones en fondos de inversión, y en general de toda clase de valores denominados en moneda extranjera, y los provenientes de la enajenación de otros bienes muebles o inmuebles que tengan en el exterior los residentes en Colombia.

A fin de asegurar el cumplimiento de lo dispuesto en el inciso anterior, los bienes a que él se refiere, al igual que toda transferencia o enajenación de los mismos, deberán registrarse en la Oficina de Cambios cuando ello no se hubiere hecho en desarrollo del Decreto 2867 de 1966, dentro de los plazos y en la forma que dicha Oficina determine.

Artículo 32°. No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, la Junta Monetaria podrá autorizar qué personas naturales o jurídicas, residentes en Colombia mantengan y utilicen depósitos u otros fondos en moneda extranjera, cuando ello fuere necesario para el normal desarrollo de determinadas actividades económicas, o cuando se tratare de personas que, residiendo transitoriamente en el país, deban hacer gastos en el exterior. Estos depósitos podrán mantenerse en establecimientos de crédito que operen en Colombia y estarán sujetos al encaje que determine la mencionada Junta.

Pero no sólo el gobierno enriquece a sus amigos personales y al gran capital sino que los protege de la competencia exterior para enriquecerlos aun más. Veamos cómo:

Artículo 70°. La importación de bienes incluidos en la lista de licencia previa requiere autorización de la Junta de Importaciones, la cual podrá aprobarla total o parcialmente, aplazarla o improbarla.

También el gobierno de Lleras Restrepo de manera abusiva decide sobre los préstamos que reciben los particulares. Lo vemos en el siguiente artículo:

Artículo 127°. Con el fin de asegurar que los préstamos externos a particulares se contraten en términos favorables y que su servicio se pueda hacer en forma oportuna, sin que él ocasione presiones inconvenientes sobre el mercado de cambio exterior, la Junta Monetaria reglamentará con carácter general los plazos, intereses y demás condiciones de tales préstamos.

La irracionalidad del decreto-ley 444 llega a cumbres insospechadas. Sólo la demencia explica que un grupo de burócratas le exijan garantías de éxito a un colombiano que inicia una empresa en el exterior. Así dice el artículo 147°:

Artículo 147°. El Departamento Administrativo de Planeación exigirá garantías suficientes que aseguren la efectividad de la inversión y la venta al Banco de la República de su rendimiento, a fin de evitar fugas de capitales o reexportaciones ilegales.

Podría seguir mostrando ejemplos sobre el carácter maligno del decreto 444. Creo que con lo que he señalado es suficiente par apoyar mis afirmaciones.

A Carlos Lleras Restrepo se le acusa de haberle robado las elecciones presidenciales de 1970 al ex general Gustavo Rojas Pinilla quien se enfrentó al candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero. Esta acusación fue negada por el mismo ex presidente. Pero muchos años después, su ex ministro de gobierno, Carlos Augusto Noriega aceptó y justificó aquella felonía a la democracia.

Aun hoy, después de tantos años, algunos periodistas prestigiosos y viejos amigos del ex presidentele rinden panegíricos recordatorios y carentes de análisis. Así publicó elperiódico EL TIEMPO el pasado 11 de abril de 2008 en su editorial Carlos Lleras, 100 años, [3], Con una desmesurada carga de cinismo el editorialista expresó:

“…Pero no fueron sus innumerables textos, discursos o decretos los que más se grabaron en la memoria colectiva del país, sino los gestos con los que ganó el respeto general, como el de la noche del 21 de abril de 1970, en la que “mandó a dormir a los colombianos”. En una aparición por televisión, mientras miraba su reloj de pulsera, notificó a la ciudadanía que debía recluirse en sus casas en el término de una hora, en acatamiento del toque de queda. Así puso fin a la agitación callejera que siguió a la jornada electoral de la antevíspera, en la que se enfrentaron los candidatos presidenciales Gustavo Rojas Pinilla y Misael Pastrana Borrero. Los seguidores de Rojas se habían lanzado a las calles para protestar contra lo que vieron como un fraude y la tensión había llegado a tal punto que, en opinión de muchos, ese día Lleras Restrepo salvó al país de otro 9 de abril”.

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